Cuando hablamos de calefacción por infrarrojos, su consumo y funcionamiento suelen generar muchas dudas. Estamos acostumbrados a sistemas que calientan el aire, no los objetos.
Sin embargo, este tipo de calefacción se basa en un principio físico tan antiguo como la transmisión del calor mediante radiación infrarroja.
Gracias a ello, ofrece un aporte térmico directo y muy localizado. El consumo eléctrico es ajustado. Y la sensación de confort es distinta a la de los sistemas tradicionales.
La calefacción por infrarrojos es un sistema eléctrico que no calienta el aire, sino que emite ondas electromagnéticas infrarrojas similares a las que recibimos del Sol.
Estas ondas inciden directamente sobre personas, paredes, suelos, muebles y techos, elevando su temperatura sin necesidad de mover masas de aire.
A diferencia de los radiadores convencionales, el calor por infrarrojos se transmite de forma directa y homogénea. Los objetos calentados devuelven después parte de esa energía al ambiente, estabilizando la temperatura de la estancia sin corrientes ni estratificación térmica.
Al no existir combustión, no se generan humos, residuos ni gases contaminantes durante su uso.
Los sistemas de calefacción por infrarrojos se clasifican según la longitud de onda que emiten, un factor clave para determinar su uso adecuado.
La elección depende de varios factores:
En espacios húmedos como baños, la calefacción por infrarrojos instalada en techo es la única solución eléctrica permitida por el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, siempre que se respeten las distancias y protecciones exigidas.
Para una vivienda completa, es fundamental dimensionar correctamente el sistema para evitar consumos innecesarios o exposiciones excesivas.
El coste de instalación depende directamente de la superficie a calentar y del número de paneles necesarios. Cada placa funciona de forma independiente, lo que permite una instalación modular y flexible.
El precio medio de una instalación completa ronda los 1.800–2.000 €, con valores orientativos como estos:
| Tipo de instalación | Precio aproximado | Superficie |
|---|---|---|
| Vivienda unifamiliar | 2.400 € | 120 m² |
| Piso | 1.600 € | 90 m² |
| Nave industrial | 4.500 € | 500 m² |
| Panel en techo | 400 € | 0,5 × 0,5 m |
| Panel en pared | 300 € | 0,5 × 0,5 m |
La colocación en techo suele ser la opción más eficiente, con un ángulo de emisión amplio y mejor reparto del calor.
Uno de los puntos fuertes de este sistema es su rendimiento: hasta el 95 % de la energía eléctrica se transforma en radiación térmica.
Los paneles domésticos suelen tener potencias entre 300 y 800 W, dependiendo del tamaño y del uso previsto. Al calentar directamente personas y superficies, la sensación térmica se alcanza antes y permite trabajar con menos horas de funcionamiento.
El ahorro real depende del aislamiento, la gestión mediante termostatos y el uso por estancias.
En una vivienda de unos 90 m², con buen aislamiento y uso racional por zonas, el gasto mensual suele situarse entre 60 y 90 €, considerando un precio medio de la electricidad y un uso de 5–6 horas diarias en invierno.
En estancias concretas (baños, despachos, dormitorios), el coste puede bajar a 10–20 € mensuales por habitación, al activarse solo cuando se necesita.
| Sistema | Eficiencia | Inversión inicial | Confort | Consumo |
|---|---|---|---|---|
| Infrarrojos | Alta | Media | Muy homogéneo | Bajo–medio |
| Radiadores de aceite | Media | Baja | Lenta respuesta | Alto |
| Aerotermia | Muy alta | Alta | Buena | Muy bajo |
La calefacción por infrarrojos destaca especialmente en usos parciales o combinados, donde no se requiere calentar toda la vivienda de forma continua.
Las bombas de calor ofrecen un rendimiento excelente en climas templados, pero pierden eficiencia cuando la temperatura exterior baja de los 5 °C. En cambio, los infrarrojos mantienen su rendimiento independientemente del clima exterior.
Además, el calor por infrarrojos no reseca el ambiente, no mueve polvo y genera una temperatura más uniforme, lo que mejora el confort percibido en comparación con sistemas por convección.
La calefacción por infrarrojos no emite CO₂ ni contaminantes durante su uso. Su impacto ambiental es indirecto y depende del origen de la electricidad consumida.
Con comercializadoras de energía renovable como Yoigo LUZ y GAS, el sistema puede funcionar con electricidad 100 % renovable, reduciendo al mínimo la huella de carbono.
Además, sus componentes son hasta un 95 % reciclables y su vida útil suele superar ampliamente la de sistemas de gas o calefacción eléctrica convencional.
No. El calor por infrarrojos es seguro y natural, siempre que se utilicen equipos certificados y correctamente dimensionados. Las longitudes de onda empleadas en viviendas son las mismas que emite el cuerpo humano de forma natural.
No ionizan, no producen radiación peligrosa y no generan campos electromagnéticos dañinos.
Por todo ello, es una opción especialmente interesante para personas con asma, alergias respiratorias o sensibilidad ambiental.
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