Los diferentes tipos de cerramiento de terraza se han convertido en una opción ideal para ahorrar calefacción y aprovechar mejor el espacio de la vivienda optimizando el confort, la eficiencia energética y el uso de cada metro cuadrado.
Un cerramiento de terraza bien elegido no solo amplía la superficie útil, sino que actúa como barrera contra las pérdidas de calor, lo que contribuye a ahorrar calefacción y mantener un ambiente interior más estable durante todo el año.
En 2026 existen diversas alternativas y tipos de cerramientos que responden a distintos presupuestos, necesidades de aislamiento y gustos estéticos adecuados para cada tipo de terraza.

El concepto de cerramiento de terraza abarca todas las soluciones constructivas que transforman un espacio exterior en un lugar parcial o completamente aislado del exterior.
Cada uno de los tipos de cerramientos influye de manera diferente en el rendimiento térmico de la vivienda, y su correcta elección puede marcar una diferencia considerable en el consumo de energía para ahorrar calefacción y climatización.
Un cerramiento eficaz actúa como un filtro inteligente entre el interior y el exterior. Las condiciones climáticas adversas, el viento, la lluvia o la radiación solar se gestionan de forma que se minimizan las pérdidas de calor en invierno y se reduce la ganancia de calor en verano.
Mantener un nivel de confort térmico adecuado implica comprender cómo cada tipo de cerramiento contribuye al rendimiento energético de tu hogar y cómo puede ayudar a ahorrar calefacción a medio y largo plazo.
Antes de decidir qué cerramiento de terraza escoger, es fundamental considerar los materiales y componentes que determinan el aislamiento térmico.
La perfilería define la estructura del cerramiento. Las opciones más eficaces incorporan sistemas de ruptura de puente térmico o materiales con múltiples cámaras que reducen significativamente las fugas de calor.
Las perfilerías de PVC multicámara y el aluminio con rotura de puente térmico se han consolidado como soluciones con excelente relación entre durabilidad y aislamiento.
Esto permite que el espacio resultante esté integrado con el resto de la vivienda sin penalizar el consumo energético.
Los vidrios son determinantes en el comportamiento térmico del cerramiento. La instalación de doble acristalamiento con tratamiento de baja emisividad (Low‑E) y el relleno con gas argón entre los vidrios mejoran la capacidad de aislamiento en comparación con el vidrio simple.
Asimismo, los vidrios con control solar ayudan a gestionar la radiación entrante durante los meses calientes, lo que, sumado a un diseño adecuado del cerramiento, puede reducir la necesidad de calefacción en invierno y de aire acondicionado en verano.
El sellado entre perfilería y vidrio es crucial. Un cerramiento sin juntas eficientes o con sistemas de sellado inadecuados puede generar puentes térmicos que menoscaban el rendimiento global.
Sellos y juntas de alta calidad evitan filtraciones de aire frío en invierno, contribuyendo directamente al objetivo de ahorrar calefacción.
El abanico de soluciones va desde cerramientos que priorizan las vistas abiertas hasta aquellos que transforman por completo el espacio exterior en una extensión del interior, con alto nivel de aislamiento térmico y acústico.
Las cortinas de cristal son paneles de vidrio sin perfilería vertical intermedia que se desplazan sobre rieles y se apilan en los extremos.
Este sistema mantiene una sensación de espacio abierto al permitir la apertura total de los paneles en épocas templadas, pero su capacidad de aislamiento térmico es moderada.
Las cortinas de cristal son ideales para quienes priman las vistas y la luminosidad, y aunque pueden contribuir a ahorrar calefacción reduciendo las corrientes de aire directo, su rendimiento es menor que el de cerramientos con perfilería sólida y vidrios aislantes.
Este tipo de cerramiento consiste en una estructura fija con perfiles de aluminio o PVC que sostiene ventanas o paneles de vidrio desde el suelo hasta el techo.
Permite un aislamiento térmico y acústico más completo, especialmente cuando se combinan perfiles de calidad con doble acristalamiento y tratamientos especiales en los vidrios.
La instalación de cerramientos de este tipo es ideal si se busca transformar la terraza en una estancia que se use durante todo el año y que ayude a ahorrar calefacción, ya que minimiza las fugas de calor hacia el exterior.
Una alternativa más flexible combina la instalación de toldos de alta calidad con paneles laterales móviles o enrollables. Los toldos actuales incluyen opciones con sensores de lluvia y viento que se recogen automáticamente, mejora el rendimiento y la durabilidad del sistema.
Aunque el aislamiento térmico no rivaliza con las soluciones rígidas, este tipo de cerramientos es adecuado para zonas con estaciones bien diferenciadas y contribuye al control de la temperatura.
Para terrazas amplias o integradas en espacios de vida exterior, los sistemas de techo móvil permiten adaptar el cerramiento a las condiciones climáticas cambiantes.
Estas soluciones pueden incorporarse junto con paneles laterales móviles, combinando ventilación, control solar y protección frente a la lluvia.
El rendimiento térmico dependerá de los materiales empleados y de la integración con cerramientos laterales adecuados, pero bien diseñados pueden colaborar de forma significativa en el objetivo de ahorrar calefacción y mejorar la eficiencia global de la vivienda.
Elegir un cerramiento no es solo una cuestión de estética o de rendimiento térmico; también implica considerar aspectos legales, de comunidad y de integración con el seguro de la vivienda.
La instalación de un cerramiento de terraza que modifica la fachada o altera la percepción visual desde el exterior requiere, por norma general, tramitar permisos ante el ayuntamiento correspondiente y la aprobación de la comunidad de propietarios.
Los ayuntamientos suelen exigir documentación técnica que describa las características del cerramiento, sus dimensiones y el impacto visual en el edificio.
En muchos casos, las cortinas de cristal sin intervención estructural en la fachada pueden acogerse a procedimientos de menor envergadura administrativa, pero siempre es indispensable confirmar la normativa local aplicable.
Además, ampliar o modificar la superficie útil de la vivienda puede tener repercusiones en el seguro del hogar.
La inclusión de un cerramiento que aumenta metros cuadrados habitables puede influir en la prima del seguro, por lo que es recomendable comunicarlo al asegurador para que la cobertura se ajuste a la realidad del espacio y no haya sorpresas en caso de siniestros.
El coste de un cerramiento de terraza varía según el tipo de materiales, la complejidad de la instalación y la calidad de los sistemas de aislamiento térmico empleados.
Los cerramientos con perfilería tradicional y vidrios de alta eficiencia energética tienden a situarse en tramos más altos de inversión, mientras que las cortinas de cristal o sistemas mixtos pueden ser más económicos de entrada.
No obstante, invertir en materiales y sistemas que ofrecen elevado aislamiento térmico contribuye de manera más eficiente al objetivo de ahorrar calefacción a largo plazo.
Al reducir las pérdidas de calor en invierno, la vivienda mantiene una temperatura interior más estable, lo que se traduce en menor consumo de energía para calefacción.
Además, un cerramiento bien ejecutado puede aumentar el valor de mercado de la vivienda al aportar metros útiles adicionales con un desempeño energético superior.
El diseño del cerramiento debe armonizar con el estilo del edificio y de la vivienda.
Escoger materiales y acabados que complementen el entorno, así como asegurar una transición visual y funcional fluida entre interior y terraza, es un aspecto que influye tanto en el confort como en la valoración estética de los espacios.
La elección de un cerramiento adecuado también debe tener en cuenta la orientación del inmueble, la incidencia solar y la ventilación natural disponible.
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