Equipo de control es el nombre que recibe todo el conjunto de elementos eléctricos que están conectados entre sí y que controlan la energía eléctrica que pasa por un equipo. Este control es necesario porque un defecto o un exceso de energía influye directamente en su funcionamiento, pudiendo llegar incluso a estropearlo.
Los equipos de control eléctrico tienen diferentes modalidades que varían en función de su funcionamiento.
Un aspecto importante del equipo de control eléctrico son sus componentes. Entre ellos se encuentran los interruptores que permiten el paso de la corriente o lo interrumpen. También aparecen los conmutadores que cumplen la misma función que los interruptores, con la diferencia de que tienen dos puntos de paso.
Entre otros elementos importantes se pueden ver a los pulsadores que actúan igual que los interruptores, los microinterruptores y los relés que son interruptores que se activan cuando reciben la energía de un circuito auxiliar.
Finalmente, aparecen los diodos que favorecen la circulación de la corriente en un solo sentido y los fusibles que son elementos de seguridad que detectan alteraciones en el paso de la corriente. La actuación conjunta de todos estos elementos hace que el equipo funcione con todas las garantías.
Su función principal va más allá de encender o apagar dispositivos; actúan como el cerebro que gestiona el flujo de energía. Sirven para proteger la maquinaria de picos de tensión peligrosos y para automatizar procesos industriales o domésticos, garantizando que cada aparato reciba la energía exacta que necesita en el momento adecuado.
Definitivamente. Al automatizar el funcionamiento de los sistemas (como la iluminación o la climatización), se evita el desperdicio de electricidad, elevando considerablemente la eficiencia energética de la instalación.
Además, en el entorno industrial, un control preciso permite ajustar los picos de potencia. Esto es vital para no contratar más potencia de la necesaria y optimizar los costes en las tarifas de luz para empresas, reduciendo la factura final.