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En primavera y durante otros meses templados, el uso eficiente del termo eléctrico cobra más sentido que nunca. La demanda de agua caliente baja, el ambiente ayuda a conservar mejor la temperatura y es posible reducir consumo sin perder comodidad.
Ajustar horarios, potencia y mantenimiento permite aprovechar el equipo mejor y evitar que trabaje de más cuando no hace falta.
Cuando las temperaturas exteriores son suaves, el agua de entrada llega menos fría que en invierno. Eso significa que el termo eléctrico necesita menos energía para alcanzar la temperatura deseada.
En esta época muchas viviendas mantienen la misma configuración que en invierno: temperatura alta, aparato siempre encendido y hábitos poco revisados. Ese error impide un verdadero uso eficiente y dispara el gasto sin necesidad.
Aprovechar los meses templados consiste en adaptar el aparato al contexto real de consumo.
Uno de los cambios más importantes es revisar el termostato. Muchos termos funcionan durante todo el año con ajustes demasiado altos.
Para duchas y uso diario suele bastar una franja moderada, normalmente entre 45 y 50 grados, dependiendo del modelo y de las necesidades del hogar. Subir mucho más obliga a recalentar más agua y aumenta el consumo eléctrico.
Diversos consejos de ahorro doméstico coinciden en que ajustar la temperatura es una de las medidas más eficaces.
En meses templados, calentar el agua al máximo para luego mezclarla con agua fría no resulta eficiente. El termo eléctrico trabaja más tiempo y la diferencia en comodidad suele ser mínima.
El segundo paso del uso eficiente es decidir cuándo debe funcionar el equipo. Muchos hogares lo dejan conectado las 24 horas. Aunque los termos modernos aíslan mejor, siguen realizando ciclos para mantener la temperatura del depósito.
Si las duchas se concentran por la mañana o por la noche, puede bastar con activar el aparato un rato antes. En numerosos modelos, entre una hora y hora y media es suficiente para disponer de agua caliente.
Un temporizador o enchufe inteligente ayuda a automatizar horarios y evitar olvidos. También permite aprovechar tarifas con horas más baratas si existen en el contrato eléctrico. El termo eléctrico gana eficiencia cuando calienta solo en momentos útiles.
Con temperaturas suaves, el equipo sufre menos exigencia diaria. Es buen momento para revisar su estado y preparar el resto del año.
La cal reduce rendimiento y obliga al aparato a consumir más energía para calentar igual cantidad de agua. Si el agua de la zona es dura, conviene revisar periódicamente el equipo mediante servicio técnico.
Una fuga de agua caliente o una válvula defectuosa obliga al termo eléctrico a trabajar más. Son fallos discretos que pasan desapercibidos, pero elevan el consumo.
Si el aparato está en garaje, trastero o terraza cerrada, mejorar el entorno térmico ayuda a conservar calor. Incluso la ubicación influye en la eficiencia general.
Hay costumbres muy extendidas que penalizan el ahorro durante los meses templados:
Corregir esos detalles puede notarse en la factura sin hacer obras ni cambiar de aparato.
Si el equipo tiene muchos años, tarda demasiado en calentar o pierde temperatura con rapidez, quizá convenga renovarlo. Los modelos actuales suelen incorporar mejor aislamiento, regulación más precisa y modos programables.
En hogares donde el agua caliente se usa a diario, un nuevo termo eléctrico puede facilitar un uso eficiente continuo, especialmente en meses templados, cuando cualquier mejora se aprovecha más.
No existe una única configuración válida para todas las casas. El número de personas, la capacidad del depósito y los horarios cambian mucho entre hogares.
Sin embargo, el patrón general es claro: en meses templados, bajar temperatura, reducir horas encendido y cuidar el mantenimiento permite un uso eficiente del termo eléctrico sin renunciar al confort.
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