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Cuando llega el invierno, es normal que pasemos más tiempo en casa y que algunos aparatos funcionen durante más horas. La calefacción, la iluminación o incluso la televisión pueden hacer que el consumo de energía aumente respecto a otros meses. Por eso, tener un precio de kWh estable aporta más previsibilidad al hogar, ya que te ayuda a saber cuánto cuesta la energía que consumes y a organizar tus gastos con más tranquilidad.
Pero, ¿qué significa exactamente que el precio del kWh sea estable? ¿Y qué ventajas tiene cuando llega el frío? Te contamos cómo puede ayudarte a tener más control sobre la energía que utilizas en casa.
El kWh es la unidad que se utiliza para medir la cantidad de electricidad que consumes en casa. Cada vez que utilizas un electrodoméstico, enciendes una luz o pones la calefacción eléctrica, estás consumiendo energía.
Cuando tienes una tarifa con un precio de kWh estable, el coste de esa energía se mantiene igual durante las horas en las que la consumes, según las condiciones y el periodo de estabilidad de tu tarifa. En el caso de la tarifa estable de Yoigo LUZ y GAS, el precio del kWh se mantiene durante las 24 horas del día y durante seis meses.
Esto hace que no tengas que estar pendiente de si estás utilizando la electricidad por la mañana, por la tarde o por la noche para saber qué precio tiene cada kWh que consumes.
Eso sí, hay una diferencia importante: un precio de kWh estable no significa que la factura vaya a ser exactamente igual todos los meses. Si un mes consumes más electricidad, pagarás más por esa energía. Además, en la factura pueden aparecer otros conceptos, como la potencia contratada o los impuestos. La propia tarifa de Yoigo explica que no se trata de una tarifa plana: se paga la energía que realmente se consume.
El invierno puede cambiar bastante las rutinas de un hogar. Los días son más cortos, pasamos más tiempo dentro de casa y algunos sistemas de calefacción pueden funcionar durante más horas. También es habitual encender más luces, utilizar más el horno o pasar más tiempo viendo la televisión o utilizando otros dispositivos.
Si parte de tu consumo eléctrico aumenta durante estos meses, conocer de antemano el precio del kWh te permite tener una referencia más clara a la hora de organizar tus gastos.
Por ejemplo, si sabes cuánto cuesta cada kWh según las condiciones de tu tarifa, puedes mirar tus facturas anteriores y hacerte una idea de lo que supone mantener tus hábitos habituales durante los meses de frío.
No se trata de saber exactamente cuánto vas a pagar antes de que llegue la factura, sino de tener una base sobre la que hacer una previsión.
Cuando organizamos los gastos mensuales, hay algunos que conocemos de antemano y otros que pueden variar. La energía suele estar entre estos últimos, porque depende de cuánto utilicemos la electricidad.
Un precio de kWh estable puede facilitar esa planificación. Puedes revisar cuánto consumiste durante el invierno anterior y utilizarlo como referencia para calcular cuánto podrías gastar durante los próximos meses.
Imagina que en diciembre sueles pasar más tiempo en casa y utilizas más la calefacción eléctrica que en octubre. Al conocer tu consumo habitual y tener un precio establecido para el kWh, puedes incluir una cantidad aproximada dentro de tu presupuesto mensual.
Además, comparar las facturas de diferentes meses puede ayudarte a detectar cambios. Si un mes el consumo aumenta bastante, tendrás una pista para revisar qué ha ocurrido: quizá has utilizado más la calefacción, has pasado más tiempo en casa o has puesto más veces algunos electrodomésticos.
Otra cuestión importante es que no todas las tarifas funcionan de la misma manera. Algunas establecen diferentes precios de la electricidad dependiendo de la hora, por lo que puede ser necesario prestar atención a cuándo utilizas determinados aparatos.
Con un precio de kWh estable durante las 24 horas, esa parte de la planificación resulta mucho más sencilla. No tienes que esperar a una determinada franja para poner una lavadora, cocinar o utilizar otro aparato eléctrico.
Si llegas a casa por la tarde y necesitas poner la calefacción, cocinar la cena y hacer alguna tarea doméstica, puedes hacerlo sin tener que consultar previamente qué precio tiene la electricidad en ese momento.
La comodidad está en poder organizar el consumo según tus necesidades y tus horarios, no según el reloj.
Tener un precio estable no significa que puedas consumir electricidad sin límite ni que la cantidad utilizada deje de importar. De hecho, conocer el precio del kWh también puede ayudarte a ser más consciente de lo que supone cada consumo.
Por eso, además de elegir una tarifa que encaje con tus necesidades, conviene mantener algunos hábitos sencillos durante el invierno. Apagar las luces cuando no las necesites, no dejar aparatos funcionando sin motivo y utilizar la calefacción de forma responsable son pequeñas acciones que ayudan a controlar el consumo.
La clave está en combinar un precio que puedas conocer de antemano con un uso responsable de la energía. Así tendrás una visión más completa de lo que ocurre en casa.
Si quieres utilizar esta información para organizar mejor tus gastos, un buen punto de partida son tus propias facturas. No necesitas hacer cálculos complicados: basta con comprobar cuánto has consumido en los meses anteriores.
Puedes fijarte especialmente en los meses de invierno y compararlos con los del resto del año. ¿Consumes bastante más cuando hace frío? ¿Hay algún mes en el que el consumo aumente especialmente? ¿Coincide con un periodo en el que pasaste más tiempo en casa?
También puedes observar qué aparatos utilizas más durante esta época. Si tienes calefacción eléctrica, por ejemplo, su uso puede tener un peso importante en el consumo. Pero no es el único factor: horno, lavadora, secadora, lavavajillas o incluso determinados dispositivos que utilizamos durante más horas también pueden influir.
Antes de contratar una tarifa con un precio de kWh estable, hay otro aspecto que conviene tener en cuenta: durante cuánto tiempo se mantiene ese precio y qué condiciones se aplican después.
Esto es importante porque la estabilidad siempre está vinculada a un periodo concreto. En el caso de la Tarifa Estable de Luz de Yoigo LUZ y GAS, el precio se mantiene durante seis meses. Después, puede revisarse y ajustarse, con un aviso previo de 30 días y según las condiciones establecidas en la tarifa.
Por eso, además de mirar únicamente el precio del kWh, mira las condiciones completas de la tarifa. Así sabrás qué estás contratando, durante cuánto tiempo se mantiene el precio y qué ocurrirá cuando termine ese periodo.
El invierno puede traer cambios en el consumo energético de cualquier hogar, pero tener una referencia clara sobre el precio de la electricidad puede hacer que sea más sencillo organizar los gastos.
Un precio de kWh estable no significa que todas tus facturas vayan a costar lo mismo ni que el consumo deje de importar. Lo que aporta es una mayor previsibilidad: puedes conocer cuánto cuesta la energía que utilizas, comparar tus consumos y hacer una planificación más sencilla.
Y, además, si el precio se mantiene durante todo el día, puedes olvidarte de adaptar tus rutinas a diferentes franjas horarias y utilizar la electricidad cuando realmente la necesitas.
Si buscas una tarifa que te permita tener más claro cuánto cuesta la electricidad que consumes, Yoigo LUZ y GAS cuenta con una Tarifa Estable de Luz con el mismo precio por kWh las 24 horas del día durante seis meses, sin permanencia y con luz 100 % verde.
Puedes consultar todos los detalles y las condiciones de la tarifa en las tarifas de luz de Yoigo LUZ y GAS y comprobar si encaja con las necesidades de tu hogar. También puedes llamar al 900 622 700 para recibir más información.
Porque cuando llega el frío, tener claro cuánto cuesta la energía que utilizas también es una forma de tener más control sobre los gastos de casa.