Imagen de miniseries. Licencia de iStock.
La vuelta de los niños al colegio hace que regresen a casa los despertadores, las meriendas, los deberes y esa lavadora que parece llenarse sola. También llega después de un desembolso importante que puede superar los 500 euros por hijo, por lo que vigilar el consumo eléctrico y aprender a reducirlo se vuelve fundamental.
Sin embargo, con los niños de nuevo en clase, la vivienda suele quedarse vacía durante buena parte del día. Esa ausencia puede reducir el consumo eléctrico, aunque esa ventaja desaparece si todo vuelve a encenderse a la vez al final de la tarde.
La clave está en ordenar los usos que sí puedes mover y mantener aquellos que forman parte de la vida familiar.
El precio de la electricidad no cambia por horas en todos los contratos. La recomendación es consultar tu factura para saber qué tipo de tarifa tienes.
Si estás en el mercado regulado con PVPC, el precio varía cada hora y los del día siguiente se publican a diario. En el mercado libre, puedes pagar el mismo precio durante todo el día o tener diferentes franjas horarias.
Recomendamos buscar en la factura el nombre de la tarifa y el apartado dedicado al precio de la energía. Ahí podrás comprobar si cada kWh cuesta lo mismo a cualquier hora o si el importe depende del momento en que consumes.
Si lo piensas, poner la lavadora de madrugada no siempre resulta más barato. Cuando pagas un precio fijo, optimizas reduciendo el número de ciclos. Si tu tarifa cambia por horas, también tendrás que elegir cuándo utilizarla.
En la Península, Baleares y Canarias, los periodos regulados fragmentan los días laborables en valle (00:00 a 08:00), llano (08:00 a 10:00, 14:00 a 18:00, 22:00 a 00:00) y punta (10:00 a 14:00, 18:00 a 22:00). Los fines de semana y festivos nacionales son valle durante todo el día, como explica la Comunidad de Madrid en su guía sobre las tarifas eléctricas.
El horario escolar coincide, por lo tanto, con muchas horas punta y llanas. Si la casa queda vacía, disminuyen la iluminación, la climatización y el uso de pantallas, cocina o agua caliente.
El problema suele aparecer a la vuelta, pues pueden coincidir deberes, televisión, consola, cena, horno, lavavajillas y lavadora.
Además de concentrar consumo en un periodo punta, encender varios aparatos potentes a la vez eleva la demanda instantánea. La CNMC aconseja evitar eso para poder ajustar mejor la potencia contratada.
El frigorífico, el router, la lámpara del escritorio o la placa para preparar la cena responden a necesidades del momento. La lavadora, el lavavajillas, la secadora o parte del uso del termo eléctrico dan más juego.
Si tu tarifa distingue horarios, puedes evitar el periodo entre 18:00 y las 22:00 o reservar parte de la colada para el fin de semana. Consulta tu contrato y el precio diario antes de decidir la hora, y comprueba las instrucciones del fabricante si vas a dejar un aparato funcionando sin supervisión.
El horario ayuda, pero no compensa un mal uso. El IDAE recomienda utilizar la lavadora, el lavavajillas y la secadora cuando estén llenos, además de elegir programas económicos o de baja temperatura. Así reduces el número de ciclos.
También, puedes adelantar parte de la preparación de comida. Preparar varias raciones el sábado y domingo, dejar ingredientes listos o recalentar una comida ya hecha evita depender a diario del horno en la franja de la cena. La idea es quitar trabajo y consumo a las horas más apretadas.
Una secuencia sencilla funciona mejor que una lista interminable de prohibiciones.
Al llegar, aprovecha la luz natural que aún queda en septiembre y enciende solo una lámpara focalizada para los deberes. Mientras preparas la cena, deja la colada cargada y programa su inicio para más tarde si tu contrato lo premia.
Cuando termine la cocina, pon el lavavajillas lleno y apaga la regleta de la consola, el monitor o los altavoces si ya no se van a utilizar. El IDAE también recomienda cortar el modo de espera de televisores, ordenadores y consolas mediante regletas con interruptor.
Con la climatización, evita ponerla al máximo al entrar. Bajar mucho la temperatura del aire acondicionado no enfría la casa más deprisa. Si el aparato permite programarlo, ajústalo para que alcance una temperatura cómoda cerca de la hora de llegada.
Los niños también pueden participar en el ahorro energético del hogar, con pequeños hábitos del día a día que pueden contribuir a reducir la factura de la luz. Pueden apagar la lámpara al terminar los deberes, no dejar la consola en reposo, desconectar el cargador y avisar si una habitación vacía se ha quedado iluminada.
Crea un “aparcamiento de cargadores” en una regleta común o haz una revisión de dos minutos antes de dormir. El Diario de la Educación recuerda que implicar a toda la comunidad y educar con el ejemploayuda a convertir la reducción del gasto en la factura en un hábito compartido. En casa funciona la misma lógica: los adultos también deben cumplir las reglas.
Consulta la aplicación de tu comercializadora o el portal de la distribuidora para revisar el consumo diario u horario, si esa información está disponible. Así, puedes comparar días laborables parecidos y buscar el pico que aparece al volver los niños del colegio.
Durante la primera semana, observa sin cambiar nada. En la segunda, prueba dos ajustes, como trasladar la colada y el lavavajillas o apagar una regleta común. Si modificas diez cosas a la vez, no sabrás cuál ha funcionado.
La vuelta al cole ya exige bastante organización. Una rutina energética útil debe simplificar las tardes, repartir los usos y permitir comprobar si el cambio se nota de verdad.
En Yoigo LUZ y GAS te recomendamos elegir una tarifa de precio fijo, como la que nosotros ofrecemos. Consulta nuestra web y, si tienes alguna duda, llama al 900 622 700.