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Llega el verano y miles de personas preparan las maletas en busca de sus vacaciones. Cada vez son más quienes lo hacen al volante de un coche eléctrico, una alternativa que permite viajar de forma más eficiente sin renunciar a la comodidad.
La clave para disfrutar del trayecto está en una buena planificación. Conocer la autonomía del vehículo, localizar los puntos de recarga y utilizar las herramientas adecuadas harán que el viaje sea mucho más sencillo y evitarán imprevistos durante el camino.
Si estás acostumbrado a conducir un coche de combustión, probablemente solo pares cuando el depósito está casi vacío. En un vehículo eléctrico el planteamiento cambia ligeramente.
Lo más recomendable es aprovechar las pausas habituales para descansar, comer o tomar un café y realizar la recarga durante ese tiempo. De hecho, la Dirección General de Tráfico recomienda hacer una parada cada dos horas o cada 200-300 kilómetros, independientemente del tipo de vehículo. La diferencia no está en detenerse más veces, sino en elegir bien dónde hacerlo.
Las altas temperaturas del verano pueden influir en el consumo energético del vehículo. El uso del aire acondicionado y la climatización incrementan la demanda de la batería, especialmente durante los primeros kilómetros.
Para reducir ese impacto, resulta útil ventilar el coche antes de iniciar la marcha y, si el modelo lo permite, activar el pre-acondicionamiento mientras todavía está conectado al cargador. Así el habitáculo alcanzará una temperatura agradable sin consumir energía de la batería al comenzar el viaje.
Uno de los errores más habituales consiste en confiar únicamente en la autonomía homologada.
Aunque los ciclos de homologación actuales ofrecen estimaciones bastante precisas, la autonomía real depende de factores como la velocidad, el desnivel de la carretera, la carga del vehículo, el uso del climatizador o el estilo de conducción.
Por ello, lo más recomendable es planificar las paradas con un margen suficiente y evitar llegar al punto de recarga con la batería al límite, especialmente si el recorrido atraviesa zonas montañosas como el Pirineo o Sierra Nevada, donde el consumo suele aumentar.
La infraestructura de recarga ha evolucionado notablemente en los últimos años.
En un cargador rápido, muchos modelos actuales pueden recuperar aproximadamente entre el 20 % y el 80 % de la batería en unos 15 a 30 minutos, aunque el tiempo varía según el vehículo y la potencia del punto de carga.
Por otro lado, los cargadores instalados en centros comerciales, hoteles, restaurantes o aparcamientos públicos suelen ofrecer una potencia menor. Son una opción muy práctica cuando la parada prevista es más larga, por ejemplo, para comer o visitar una ciudad.
Hoy en día organizar una ruta es mucho más sencillo gracias a las aplicaciones especializadas en movilidad eléctrica.
Muchos fabricantes incorporan un planificador inteligente en el navegador del vehículo, capaz de calcular automáticamente las mejores paradas de carga según el estado de la batería, el tráfico o el recorrido elegido.
Además, existen aplicaciones independientes que permiten consultar la ubicación de los cargadores, la potencia disponible, el tipo de conector, los operadores o incluso comprobar si un punto está ocupado. Combinar el navegador del coche con una aplicación colaborativa suele ser una de las mejores opciones para viajar con tranquilidad.
La red de recarga española continúa creciendo y cada vez es más habitual encontrar cargadores en autopistas, áreas de servicio, hoteles, aparcamientos y centros comerciales.
Si vas a pasar varios días fuera, elegir un alojamiento con punto de recarga puede facilitar mucho el viaje, ya que podrás comenzar la jornada con la batería lista.
En cuanto al pago, actualmente existen diferentes opciones: aplicaciones móviles, tarjetas RFID, códigos QR o pago con tarjeta bancaria en muchos cargadores. Llevar más de un método disponible es una buena forma de evitar contratiempos.
Además de planificar la ruta y las paradas de recarga, hay algunos accesorios que pueden hacer el viaje más cómodo, especialmente si vas a recorrer largas distancias o pasar varios días fuera.
Una nevera portátil eléctrica es una de las opciones más prácticas para mantener bebidas y alimentos frescos durante el trayecto. Muchos modelos pueden conectarse a la toma de 12 V del vehículo, lo que resulta muy útil para viajes familiares o escapadas de verano.
Otro accesorio recomendable es un organizador para el maletero, ideal para mantener ordenados los cables de carga, adaptadores y otros objetos que suelen acompañar a un vehículo eléctrico. Así será más fácil acceder a ellos cuando los necesites.
Si tu destino incluye actividades al aire libre, una batería externa o estación de energía portátil puede servir para cargar pequeños dispositivos electrónicos, alimentar iluminación o utilizar otros equipos de baja potencia durante una parada o una excursión.
La forma de conducir influye directamente en la autonomía. Mantener una velocidad constante, anticiparse al tráfico, evitar aceleraciones bruscas y aprovechar la frenada regenerativa son hábitos que ayudan a reducir el consumo sin hacer el viaje más lento ni menos cómodo.
Pequeños cambios en la conducción pueden traducirse en varios kilómetros adicionales de autonomía.
Con una planificación adecuada, recorrer largas distancias en un vehículo eléctrico resulta cada vez más sencillo gracias al aumento de la autonomía, la mejora de la red de recarga y las herramientas disponibles para organizar el viaje.
En Yoigo Luz y Gas creemos que apostar por una movilidad más eficiente también forma parte de un consumo energético más responsable. Si quieres conocer nuestras soluciones para avanzar hacia un modelo más sostenible, puedes visitar nuestra web o llámanos al 900 622 700.