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Cuando organizamos un viaje, solemos comparar precios, buscar el alojamiento perfecto y decidir qué spots turísticos no nos podemos perder.
Sin embargo, hay un dato que antes pasaba desapercibido y al que cada vez prestamos más atención: el impacto que ese viaje va a tener sobre el medio ambiente.
Cada vuelo, trayecto en coche o noche de hotel genera emisiones de CO₂. Conocerlas no significa dejar de viajar, sino entender qué decisiones tienen más peso y cuáles puedes cambiar para reducir tu impacto ambiental sin complicarte las vacaciones.
Hoy en día, solo necesitamos sacar el móvil del bolsillo para hacer ese cálculo. Existen aplicaciones que estiman las emisiones de un viaje por nosotros en cuestión de segundos y nos ayudan a encontrar alternativas más sostenibles antes incluso de salir de casa.
No todas las herramientas sirven para lo mismo. Algunas calculan el impacto de tu estilo de vida en conjunto, mientras que otras se centran únicamente en los desplazamientos.
a) Apps para conocer tu impacto ambiental
Si buscas una visión más global, estas aplicaciones permiten calcular las emisiones teniendo en cuenta varios factores como el transporte, el consumo energético o incluso nuestra alimentación.
b) Herramientas para calcular las emisiones de un viaje
Si únicamente quieres saber cuánto contamina un vuelo o comparar distintos medios de transporte, existen aplicaciones y servicios mucho más específicos.
Una duda habitual es si estas aplicaciones ofrecen un dato exacto. La respuesta es que no, pero sí una estimación bastante útil para comparar alternativas.
La mayoría utilizan bases de datos internacionales y tienen en cuenta factores como el medio de transporte, la distancia recorrida, el tipo de combustible o la ocupación del vehículo. Algunas también incorporan información sobre el alojamiento o el consumo energético durante el viaje.
Aunque cada herramienta aplica su propia metodología, las diferencias entre ellas suelen ser pequeñas. Lo realmente importante no es conocer una cifra exacta al milímetro, sino entender qué decisiones tienen un mayor impacto y cómo puedes reducirlo en futuros viajes.
Medir las emisiones es solo el primer paso. Lo realmente importante es utilizar esta información para tomar mejores decisiones.
Siempre que sea posible, elige el tren frente al avión en trayectos nacionales o de media distancia. Además de ser una opción más cómoda en muchos casos, también genera muchas menos emisiones.
Una vez en el destino, intenta moverte a pie, en bicicleta o en transporte público antes de alquilar un coche para desplazamientos cortos.
El alojamiento también influye. Muchos hoteles y apartamentos ya cuentan con certificaciones ambientales o aplican medidas para reducir el consumo de agua y energía, algo que merece la pena tener en cuenta al decidir entre uno u otro.
Por último, un gesto tan sencillo como consumir productos locales ayuda a disminuir las emisiones asociadas al transporte de mercancías y, de paso, a apoyar el comercio de la zona.
Cada vez es más habitual encontrar la opción de compensar el impacto ambiental al comprar un billete de avión.
Normalmente consiste en financiar proyectos de reforestación o iniciativas de energías renovables que ayudan a reducir emisiones en otros lugares.
Es una alternativa interesante, pero conviene entenderla como un complemento.
La mejor forma de reducir el impacto de un viaje sigue siendo generar menos emisiones desde el principio, eligiendo medios de transporte más eficientes o planificando mejor los desplazamientos.
En Yoigo LUZ y GAS te damos consejos para viajar de la manera más sostenible. Y si quieres aprender más, pásate por nuestra web o llámanos al 900 622 700.