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En verano, bajar e termostato del aire acondicionado un solo grado parece un gesto pequeño, pero puede marcar la diferencia en cuánto sube tu factura de la luz si mantienes esa temperatura durante muchas horas al día.
Por eso, aprender a calcular el gasto del aire acondicionado te ayuda a tomar mejores decisiones. No se trata de pasar calor, sino de saber cuánto cuesta realmente cada grado menos. Desde Yoigo, te aclaramos todo lo que necesitas saber al respecto.
Cuando pones el aire acondicionado a una temperatura muy baja, el equipo tiene que trabajar más tiempo y con más intensidad para alcanzarla. Si fuera hace mucho calor, la diferencia entre la temperatura exterior y la interior será mayor. Eso obliga al aparato a esforzarse más para mantener la casa fresca.
La Organización de Consumidores y Usuarios recomienda ajustar el aire acondicionado entre 24 ºC y 26 ºC, y señala que por cada grado que bajas el termostato el consumo puede aumentar un 10 %.
El IDAE también recuerda que una temperatura de 26 ºC o superior, con ropa adecuada, puede ser suficiente para mantener el confort en una vivienda.
Esto no significa que todos los hogares gasten exactamente lo mismo. Influyen el aislamiento, la orientación, el tipo de equipo, los metros de la estancia y el precio de tu tarifa.
Pero sí hay una idea clara: cuanto más bajas el termostato, más sube el consumo.
Para calcular el gasto del aire acondicionado, necesitas tres datos básicos: la potencia eléctrica del equipo, las horas de uso y el precio del kilovatio hora.
La fórmula más sencilla es esta:
Coste = potencia en kW x horas de uso x precio del kWh.
Por ejemplo, si tu aire acondicionado consume 1 kW, lo usas 5 horas y pagas 0,20 €/kWh, el gasto sería:
1 kW x 5 horas x 0,20 € = 1 € al día.
Si lo usas todos los días durante un mes, el coste aproximado sería de 30 €. Pero esta cifra puede subir o bajar según tu equipo y tu tarifa.
Además, muchos aires modernos no consumen siempre lo mismo. Los modelos inverter ajustan la potencia según la temperatura de la estancia.
Al principio pueden consumir más para enfriar rápido. Después, si la casa mantiene bien el fresco, trabajan a menor intensidad.
Por eso, el cálculo es una aproximación útil, no una cifra exacta al céntimo.
El gasto por hora del aire acondicionado depende sobre todo de la potencia real que esté usando en ese momento.
Un equipo pequeño y eficiente puede gastar bastante menos que un aparato antiguo o mal dimensionado. También puede haber diferencias entre un split de pared, un sistema por conductos o un aire portátil.
Como ejemplo orientativo, imagina tres escenarios con un precio de 0,20 €/kWh:
Si el equipo consume 0,7 kW, una hora cuesta unos 0,14 €. Si consume 1 kW, cuesta unos 0,20 €. Si consume 1,5 kW, cuesta unos 0,30 €.
Puede parecer poco en una hora. El problema aparece cuando multiplicas por muchas horas al día y muchos días de verano.
Un aire que cuesta 0,20 € por hora y funciona 8 horas diarias supondría unos 1,60 € al día. En 30 días, serían unos 48 €.
Si por bajar varios grados el consumo sube, esa diferencia mensual puede ser notable.
Mucha gente se pregunta cuánto gasta un aire acondicionado a 23 grados. La respuesta depende del equipo y de la vivienda, pero sí podemos comparar.
Ponerlo a 23 ºC suele exigir más que ponerlo a 25 ºC o 26 ºC. Especialmente si fuera hay más de 32 ºC o la estancia recibe sol directo.
Si tomamos como referencia un consumo base de 40 € al mes a 26 ºC, bajar a 23 ºC implica tres grados menos.
Con una subida aproximada del 10 % por grado, el gasto podría situarse en torno a 52 € o 53 € al mes.
No es una regla exacta, pero sirve para entender la diferencia. El problema no es usar 23 ºC una noche puntual de mucho calor. El problema es mantener esa temperatura muchas horas, todos los días, durante todo el verano.
La pregunta a cuántos grados gasta menos el aire acondicionado tiene una respuesta sencilla: gasta menos cuanto más alta sea la temperatura de consigna dentro de un rango confortable.
En la práctica, un buen punto de equilibrio suele estar entre 24 ºC y 26 ºC. Es una franja habitual para mantener confort sin forzar demasiado el equipo.
Si tu casa se mantiene bien a 26 ºC, no bajes más por inercia. Prueba primero a mejorar la sensación térmica con un ventilador.
El movimiento del aire puede hacer que notes varios grados menos sin tocar el termostato. El IDAE señala que un ventilador puede producir una sensación de descenso de temperatura de entre 3 ºC y 5 ºC con un consumo eléctrico bajo.
También ayuda cerrar persianas cuando da el sol, evitar cocinar en las horas de más calor y ventilar a primera hora de la mañana. La temperatura más eficiente no es siempre la más baja. Es la que te da confort con el menor esfuerzo del aparato.
En Yoigo LUZ y GAS te ayudamos a mantener tu hogar fresco mientras controlas el consumo energético. Si quieres descubrir más consejos para ahorrar en tu factura de la luz, visita nuestra web o llámanos al 900 622 700.