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Julio es uno de esos meses en los que el termostato deja de ser un aparato más de la pared y se convierte en un aliado diario. Si lo usas bien, puedes mantener la casa fresca sin disparar el consumo.
La clave está en programar el termostato según tus horarios reales, no según una temperatura elegida al azar. Con unos ajustes sencillos, puedes ganar confort y evitar que el aire acondicionado trabaje de más. Desde Yoigo, te damos todos los detalles para un uso correcto de este aparato, lo que te permitirá ahorrar energía.
En verano, tendemos a activar el termostato cuando ya tenemos calor. Bajamos varios grados de golpe y esperamos que la casa se enfríe al instante. No obstante, el aparato no funciona más rápido por marcar una temperatura muy baja. Por el contrario, trabaja durante más tiempo y consume más energía.
Por eso, programar el termostato es una forma inteligente de anticiparte. El sistema se activa cuando toca, mantiene una temperatura razonable y evita encendidos innecesarios.
Lo primero es saber qué tipo de aparato tienes. Estas son las distintas clases de termostatos:
Para programar el termostato sin complicarte, solo debes seguir estos dos sencillos pasos:
1. Empieza por dividir el día en bloques: mañana, tarde, noche y horas fuera de casa.
2. A continuación, selecciona la temperatura que necesitas en cada bloque. No pienses solo en el calor exterior, sino en cómo usas realmente la vivienda. Si por la mañana no hay nadie, no tiene sentido mantener la casa igual que por la tarde. Si solo usas el dormitorio por la noche, tampoco hace falta enfriar todas las estancias.
3. Lo importante es evitar cambios extremos. Una temperatura estable suele funcionar mejor que apagar, encender y bajar muchos grados constantemente.
Es conveniente recordar que no todos los termostatos digitales son programables. No obstante, una vez comprobado que el tuyo lo es, puedes seguir estos pasos para dejarlo preparado para el resto del verano:
1. Primero, revisa que la fecha y la hora estén bien configuradas. Si el reloj está mal, todo el horario funcionará desfasado.
2. Segundo, elige el modo correcto. En julio, lo normal será seleccionar frío, verano o refrigeración, según cómo lo nombre tu aparato.
3. Tercero, entra en la programación semanal. Muchos termostatos permiten diferenciar entre lunes a viernes y fin de semana.
4. Cuarto, crea franjas simples, por ejemplo: casa vacía, vuelta por la tarde y noche. Así, evitarás una programación difícil de mantener.
5. Asigna cada franja a los horarios que correspondan de cada día de la semana (por ejemplo, de lunes a viernes de 8 a 15, casa vacía).
6. Por último, guarda los cambios y observa el resultado durante dos o tres días. Ajusta los horarios de cada franja si lo consideras necesario.
No existe una cifra perfecta para todos los hogares. Depende del aislamiento, la orientación, la humedad, la zona en la que vivas y tu sensación de confort. Aun así, en verano suele ser buena idea moverse en torno a los 25 y 26 grados. Es un punto de partida equilibrado para no pasar calor sin abusar del aire acondicionado.
Si notas que la casa sigue cargada, prueba primero a bajar persianas, cerrar puertas o usar un ventilador. A veces no necesitas bajar el termostato, sino repartir mejor el aire.
Una programación sencilla: temperatura de mantenimiento durante las ausencias (26 grados), confort moderado al volver (25 grados) y modo noche para dormir (ajuste automático de la temperatura).
Aunque sea julio, y programar la calefacción parezca algo raro, recuerda que muchos termostatos controlan caldera, radiadores o bomba de calor. En ese caso, el primer paso es activar el modo verano o desactivar la calefacción. Así evitas que el sistema arranque cuando no debe.
Si la caldera también produce agua caliente, revisa que el modo elegido mantenga ese servicio sin encender radiadores. También conviene borrar o pausar los horarios de invierno. Una programación pensada para enero no tiene sentido en pleno julio.
Durante el verano, la prioridad debe ser evitar encendidos innecesarios y dejar el sistema preparado para usar solo lo que necesitas.
1. El error más común es poner una temperatura demasiado baja al llegar a casa. No enfría antes, solo obliga al equipo a trabajar más.
2. Otro fallo habitual es dejar el aire encendido todo el día “por si acaso”. Si no hay nadie, usa una temperatura de mantenimiento o apaga el sistema.
3. También es un problema colocar el termostato en una zona poco representativa. Si recibe sol directo o está cerca de una fuente de calor, medirá mal.
4. No revisar filtros es otro clásico. Un equipo sucio necesita más esfuerzo para ofrecer el mismo resultado.
5. Y, por último, no adaptar la programación a los fines de semana. Si tus horarios cambian, el termostato también debería hacerlo.
El termostato ayuda, pero la casa también debe colaborar. Baja persianas y toldos durante las horas de más sol. Ventila pronto por la mañana o tarde por la noche, cuando el exterior esté más fresco. Evita abrir ventanas en las horas centrales si fuera hace más calor.
Cierra habitaciones que no uses. Climatizar toda la vivienda cuando solo estás en el salón no suele ser eficiente. Evita usar horno, plancha o electrodomésticos que generen mucho calor en las horas de más temperatura. Ese calor extra obliga al aire a trabajar más.
Combinar aire acondicionado y ventilador también ayuda. El ventilador mejora la sensación térmica y permite mantener una consigna menos exigente.
¿Es mejor apagar el aire o dejarlo programado?
Depende del tiempo que vayas a estar fuera y del aislamiento de tu casa. Para ausencias largas, suele compensar apagar o subir mucho la temperatura. Para ausencias cortas, puede bastar con un modo ahorro.
¿A qué temperatura programar el termostato en julio?
Como referencia general, empieza por 25 o 26 grados durante el día. Por la noche, prueba con 27 o 28 grados, modo sleep o apagado automático.
¿Cómo programar termostato digital si no entiendo el menú?
Busca cuatro opciones: hora, día, temperatura y programa semanal. Ajusta primero el reloj, crea tramos sencillos y guarda los cambios. Si el modelo tiene app, puede ser más fácil hacerlo desde el móvil.
¿Conviene usar el modo automático?
Puede ser útil, pero revisa bien los límites. En equipos con frío y calor, el modo automático puede cambiar de función si detecta diferencias de temperatura. En julio, muchas veces es mejor seleccionar frío de forma manual.
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