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Cada vez más viajeros quieren disfrutar de sus vacaciones de verano sin dejar de cuidar el entorno. Por eso, fijarte bien y reservar en hoteles sostenibles ha pasado de ser una opción minoritaria a una alternativa muy buscada.
Pero no siempre es fácil distinguir entre un alojamiento realmente comprometido y otro que solo usa palabras bonitas. Este verano, conviene saber en qué fijarte antes de reservar. Por eso, desde Yoigo LUZ y GAS te explicamos todo lo que debes saber sobre sostenibilidad en un hotel.
La sostenibilidad en un hotel no se alcanza solo con carteles para reutilizar las toallas. Es un concepto que abarca muchas más áreas: energía, agua, residuos, proveedores, empleo local, alimentación y relación con el destino.
La idea es que el alojamiento reduzca su impacto ambiental, pero también aporte beneficios sociales y económicos al entorno donde se encuentra. La Organización Mundial del Turismo explica la sostenibilidad turística como “un equilibrio entre aspectos ambientales, económicos y socioculturales”.
Por eso, cuando hablamos de la sostenibilidad hotelera, no debemos mirar solo si hay placas solares o bombillas LED. También importa cómo gestionan los residuos, si contrata personal local o si respeta la cultura de la zona.
Un hotel puede parecer muy “verde” por fuera, pero no ser tan responsable en su funcionamiento diario. La clave está en buscar señales concretas, no solo mensajes publicitarios.
Uno de los primeros puntos que puedes revisar es si el hotel cuenta con certificaciones reconocidas. No son obligatorias, pero ayudan a saber si existe una evaluación externa.
El estándar hotelero del Consejo Global de Turismo Sostenible se organiza en áreas como gestión sostenible, beneficios para la comunidad local, patrimonio cultural y reducción de impactos ambientales.
También puedes encontrar alojamientos con la etiqueta ecológica europea, que identifica hoteles y campings que cumplen criterios ambientales relacionados con energía, agua, residuos y otros impactos.
Eso sí, una certificación no lo es todo. Puede haber hoteles pequeños con buenas prácticas que no hayan podido asumir el coste o el proceso de certificarse. Lo importante es que el hotel explique qué hace y cómo lo mide.
En verano, el consumo energético de un hotel puede dispararse. Aire acondicionado, piscinas, lavandería, cocinas, ascensores e iluminación funcionan durante muchas horas.
Por eso, uno de los aspectos más importantes del turismo sostenible en hoteles es la gestión de la energía. Busca alojamientos que hablen de eficiencia energética de forma concreta.
Algunas señales positivas son el uso de energías renovables, sensores de presencia, iluminación LED, sistemas de climatización eficientes o control inteligente de temperatura en habitaciones.
También es interesante que el hotel informe de medidas sencillas para los huéspedes. Por ejemplo, apagar el aire acondicionado cuando la habitación está vacía o evitar temperaturas excesivamente bajas.
Un alojamiento sostenible no debería trasladar toda la responsabilidad al cliente. Debe tener sistemas propios para reducir consumo sin perjudicar el confort.
El agua es clave, especialmente en destinos de playa, islas o zonas con sequía. En verano, el consumo tiende a aumentar por las duchas, piscinas, jardines y limpieza.
Antes de reservar, revisa si el hotel menciona sistemas de ahorro de agua. Pueden ser grifos eficientes, duchas de bajo caudal, reutilización de aguas grises o riego con especies adaptadas al clima.
También conviene observar cómo comunica el cambio de toallas y sábanas. Reutilizarlas puede tener sentido, pero no debería ser la única medida visible.
Si el alojamiento tiene jardines, campos deportivos o grandes piscinas, la gestión del agua cobra todavía más importancia. No es lo mismo mantener vegetación autóctona que césped intensivo en una zona seca.
Un buen hotel sostenible entiende que el agua forma parte del destino. Cuidarla también es cuidar a la comunidad local.
Los residuos son otro punto básico. Un hotel genera envases, restos de comida, productos de limpieza, amenities, papel, textiles y muchos otros materiales.
Al reservar, busca señales de reducción real. Por ejemplo, dispensadores rellenables en lugar de pequeños botes individuales, eliminación de plásticos de un solo uso o separación visible de residuos.
También es importante cómo se gestiona la comida. Los buffets pueden generar mucho desperdicio si no están bien organizados.
Un hotel comprometido puede aplicar medidas como ajustar cantidades, donar excedentes cuando sea posible o aprovechar mejor los alimentos en cocina.
Este es uno de los mejores trucos para detectar sostenibilidad hotelera real: mirar si el hotel habla de prevenir residuos, no solo de reciclarlos.
Un hotel sostenible también se nota en lo que sirve. La comida local, de temporada y de proximidad puede reducir transportes innecesarios y apoyar a productores del entorno.
No hace falta que todo sea ecológico o gourmet. A veces, una carta sencilla con productos cercanos dice más que un buffet enorme lleno de alimentos importados.
Busca referencias a proveedores locales, pesca responsable, productos de temporada o cocina tradicional. También suma que haya opciones vegetales bien planteadas.
La sostenibilidad hotelera no consiste en perder comodidad, sino en ofrecer una experiencia más conectada con el lugar.
Comer productos de la zona también mejora el viaje. Te permite conocer sabores reales del destino y apoyar su economía.
La sostenibilidad de un hotel también se mide por su impacto social. Un alojamiento puede ahorrar energía y, aun así, no aportar demasiado al lugar donde opera.
Fíjate si contrata personal local, colabora con negocios cercanos, recomienda actividades responsables o respeta la vida cotidiana del destino.
También puedes mirar si evita fomentar la masificación. Algunos hoteles promueven rutas alternativas, horarios menos saturados o experiencias con guías locales.
Esto es importante porque el turismo sostenible en hoteles no termina en la puerta del alojamiento. La forma en la que el hotel conecta al viajero con el destino también cuenta.
Un buen hotel no debería aislarte completamente del lugar. Debería ayudarte a descubrirlo con respeto.
El greenwashing ocurre cuando una empresa aparenta ser más sostenible de lo que realmente es. En hoteles, puede aparecer en forma de frases vagas, imágenes de naturaleza o promesas sin datos.
Desconfía de expresiones como “100 % eco” si no vienen acompañadas de medidas concretas. También conviene revisar si todas las acciones sostenibles dependen del huésped.
Por ejemplo, pedirte que reutilices la toalla está bien. Pero si el hotel no reduce plásticos, no controla energía ni gestiona residuos, la medida se queda corta.
Busca transparencia. Un alojamiento serio suele explicar sus objetivos, sus avances y también sus áreas de mejora. La sostenibilidad no es perfección absoluta. Es compromiso medible y mejora continua.
Si buscas hoteles sostenibles, los ejemplos más útiles no siempre son nombres concretos, sino prácticas que puedes identificar al reservar.
Elegir un hotel sostenible es una forma de viajar de manera más responsable. En Yoigo LUZ y GAS también queremos ayudarte a reducir tu impacto ambiental con soluciones para ahorrar energía. Descubre más en nuestra web o llámanos al 900 622 700.