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Tender la ropa dentro de casa es casi inevitable cuando llegan las lluvias y bajan las temperaturas. Elegir dónde colocar el tendedero, ventilar en el momento adecuado y organizar las prendas puede ayudarte a acelerar el secado y controlar la humedad.
Porque… dejar la colada dos días en mitad del salón tampoco parece el mejor plan. ¿Dónde conviene ponerla y cuánto hay que ventilar para que se seque rápido? Algunos pequeños cambios al tender pueden marcar bastante la diferencia.
El primer impulso que podemos tener es poner el tendedero donde “menos moleste”. Sin embargo, ese rincón escondido entre un armario y una pared puede hacer que las prendas necesiten mucho más tiempo para secarse.
Mejor, busca una habitación con espacio suficiente y posibilidad de ventilación. Si tiene una ventana al exterior, mejor. La circulación del aire alrededor de la ropa facilita que la humedad se desprenda de los tejidos.
También, evita colocar el tendedero pegado a una pared, especialmente si es exterior y está fría. La humedad ambiental y una ventilación insuficiente favorecen la aparición de condensación sobre las superficies más frías
Igualmente, conviene mantenerlo fuera del baño, donde ya se genera humedad con las duchas, y de la cocina, donde la ropa puede absorber olores.
Para secar la ropa en casa sin humedad acumulada durante horas, importa tanto el lugar como la forma de tenderla. Si colocas las camisetas, pantalones y toallas unas encima de otras, el aire tendrá más dificultades para pasar entre los tejidos.
Deja unos centímetros entre las prendas y extiéndelas todo lo posible. Una camiseta abierta se secará mejor que una doblada sobre dos barras y una toalla necesitará espacio para liberar toda el agua que conserva después del lavado.
No hace falta llenar el tendedero hasta el último centímetro. Si has hecho una colada demasiado grande para el espacio disponible, dividirla puede ser más práctico que intentar encajar todas las prendas.
También puedes aprovechar perchas para camisas y otras prendas ligeras. Además de liberar barras del tendedero, permiten que el tejido permanezca extendido mientras se seca.
Abrir una ventana durante todo el día en pleno otoño puede enfriar demasiado una casa o habitación. Mantenerla siempre cerrada tampoco es buena idea, pues el agua que pierde la colada durante el secado pasa al aire de ese lugar.
Por eso, ventilar al tender ropa puede hacerse de forma puntual. Abre la ventana durante unos minutos para renovar el aire y vuelve a cerrarla después, especialmente cuando notes los cristales empañados o la habitación demasiado cargada.
La clave está en renovar el aire sin enfriar innecesariamente la casa. También puedes aprovechar los momentos más templados del día para hacerlo y evitar dejar una ventana abierta durante horas mientras la calefacción está funcionando.
Si aparecen gotas en los cristales, presta atención: la condensación en casa se produce cuando el aire húmedo entra en contacto con superficies suficientemente frías.
El secado empieza antes incluso de sacar la ropa de la lavadora. Cuanta menos agua permanezca en los tejidos después del centrifugado, menos tendrá que evaporarse una vez que estén tendidos.
Las revoluciones adecuadas dependen del tejido. Las prendas delicadas necesitan velocidades inferiores, mientras que materiales como el algodón pueden admitir centrifugados más intensos. Algunos especialistas sitúan, por ejemplo, el algodón entre 900 y 1.400 rpm, aunque siempre conviene comprobar la etiqueta de cada prenda.
Además de elegir correctamente el centrifugado, evita sobrecargar el tambor y utiliza un programa adecuado. Hay consejos para reducir el gasto energético de la lavadora que también ayudan a aprovechar mejor cada colada.
Una camiseta fina y una toalla gruesa pueden entrar juntas en la lavadora, pero eso no significa que necesiten el mismo tiempo en el tendedero.
Las prendas ligeras y los tejidos sintéticos suelen perder la humedad antes que las piezas gruesas. En cambio, vaqueros, sudaderas, toallas o ropa de cama pueden seguir húmedos cuando el resto de la colada ya está listo para guardar.
Aprovecha esa diferencia. Retira del tendedero las prendas conforme estén secas y redistribuye las que todavía necesiten tiempo. Así ganarás espacio entre ellas y facilitarás la circulación del aire.
Con pantalones y prendas gruesas, evita además que varias capas de tela queden pegadas. Abre los bolsillos, despliega bien las perneras y cambia la posición de la prenda si una zona continúa húmeda después de varias horas.
Cuando encadenas varios días de lluvia, esperar a que salga el sol puede acabar convirtiendo el tendedero en un mueble permanente del salón. En esos casos, la organización de las coladas cobra todavía más importancia.
Intenta no poner una nueva lavadora hasta haber liberado espacio suficiente en el tendedero. Una carga más pequeña y bien distribuida puede secarse antes que una montaña de ropa amontonada.
Si tienes secadora y necesitas utilizarla, un buen centrifugado previo reduce el trabajo posterior del aparato. Además, puedes revisar cuánta energía consume la secadora en otoño e invierno y adaptar su uso a las prendas que realmente lo necesiten.
Otra alternativa es el tendedero eléctrico. Puede acelerar el proceso con prendas pequeñas y medianas, aunque necesita electricidad y no resulta igual de eficaz con piezas grandes como sábanas, vaqueros o toallas.
Cuando empieza el frío resulta tentador colocar los calcetines o una camiseta húmeda directamente sobre el radiador. Parece una manera sencilla de acelerar el secado, pero puede dificultar la distribución del calor por la habitación.
Cubrirlo reduce la circulación del aire caliente y, además, el agua de las prendas termina incorporándose al ambiente.
Si necesitas aprovechar la calefacción, es preferible colocar el tendedero a cierta distancia y mantener libre el radiador. Cubrir los radiadores dificulta la transmisión del calor y puede aumentar el consumo necesario para mantener la estancia a una temperatura confortable.
El tendedero interior y la humedad no tienen por qué ir siempre de la mano. La diferencia está en cuánta agua llega a la habitación, cuánto tarda en salir de los tejidos y si el aire puede renovarse durante el proceso.
Centrifuga adecuadamente, busca una estancia ventilable, separa las prendas y retira las que se vayan secando. En los días más complicados, prioriza las coladas necesarias y utiliza la secadora solo cuando realmente te facilite la rutina.
Así podrás tender la ropa dentro de casa durante los meses de lluvia sin resignarte a encontrar camisetas húmedas dos días después ni convertir el salón en un bosque de tendederos.
Tender dentro de casa en otoño puede ser más sencillo si eliges bien el espacio, distribuyes las prendas y renuevas el aire en los momentos adecuados.
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