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Cuando llega el verano, ventilar la casa parece la solución más sencilla para refrescarla. Pero ¿es mejor abrir las ventanas por la mañana o esperar a que anochezca? Vamos a analizar algunos mitos y verdades sobre cómo ventilar tu casa.
Elegir el momento adecuado puede ayudarte a mantener una temperatura más agradable sin disparar el uso del aire acondicionado. Aunque parezca un gesto sin importancia, abrir las ventanas a la hora correcta puede marcar la diferencia entre conservar una buena temperatura dentro de casa o dejar que entre todo el calor de la calle.
Aunque en verano muchas personas evitan abrir las ventanas por miedo a que entre calor, ventilar la casa sigue siendo imprescindible. Renovar el aire ayuda a reducir la concentración de dióxido de carbono (CO2), eliminar olores, reducir la humedad acumulada y expulsar partículas y otros contaminantes que se generan en el interior de casa. Todo esto ayuda a mejorar la calidad del aire y a crear un ambiente mucho más saludable.
Además, si lo haces correctamente, ventilar puede ayudarte a mantener una temperatura más agradable en el interior sin necesidad de gastar. Si aprovechas las horas más frescas del día para ventilar, podrás refrescar tu casa y no tendrás la necesidad de encender el aire acondicionado.
De hecho, en Alemania existe una práctica muy extendida conocida como Lüften, la cual consiste en abrir completamente las ventanas durante unos minutos para renovar el aire de la vivienda de forma rápida y eficaz. Esta costumbre se practica incluso en los meses más fríos. En lugar de dejar una ventana entreabierta durante horas, los alemanes apuestan por generar corriente cruzada durante unos 5 o 10 minutos, consiguiendo ventilar sin perder el confort térmico.
La respuesta es que no existe una única hora perfecta para ventilar en verano. Lo más importante es elegir el momento en el que la temperatura exterior sea más baja que la del interior de la vivienda. Por eso, normalmente las mejores opciones son las primeras horas de la mañana y la noche, cuando el ambiente es más fresco.
Pero alrededor de la ventilación en verano existen muchos mitos. ¿Es verdad que hay que abrir las ventanas nada más levantarse? ¿Es mejor dejarlas abiertas toda la noche? Vamos a resolver las dudas más habituales.
Mito. Aunque las primeras horas del día suelen ser una buena opción porque las temperaturas todavía son bajas, dependerá de la zona en la que vivas y la hora a la que te despiertes. Algunos expertos afirman que después de las 9 de la mañana ya es hora de cerrar las ventanas. Además, en lugares donde las noches son más frescas, ventilar al anochecer puede ser incluso más efectivo para bajar la temperatura de la vivienda y que esta se mantenga baja.
Verdadero. Las horas centrales del día suelen significar las horas de más calor. Abrir las ventanas puede tener el efecto contrario al que buscamos si la temperatura exterior es más alta que la de dentro. Cuando el calor entra en la vivienda, el aire acondicionado tendrá que trabajar más para mantener una temperatura agradable.
Mito. Aunque pueda parecer la mejor forma de bajar la temperatura, no siempre es la opción más eficiente. Si durante la noche la temperatura exterior es más baja que la del interior, abrir las ventanas durante un tiempo puede ayudar a refrescar la vivienda. Sin embargo, en verano hay muchas noches en las que esto no ocurre, por lo que dejar las ventanas abiertas no garantiza mejores resultados.
De hecho, puede hacer que entre humedad, ruido, contaminación o, incluso, que la casa se caliente de nuevo cuando empiecen a subir las temperaturas al amanecer.
Aunque pueda parecer que abrir las ventanas siempre hace que desperdicies energía, la realidad es que ventilar durante unos minutos y en el momento adecuado puede ayudarte a ahorrar. Es cierto que, si mantienes el aire acondicionado encendido mientras las ventanas están abiertas, estarás consumiendo más electricidad innecesariamente.
La clave está en apagar el aire acondicionado antes de ventilar, aprovechar las horas más frescas del día para renovar el aire y volver a encenderlo después. De esta forma, consigues mejorar la calidad del aire de tu casa sin aumentar el consumo energético.
Durante los meses de más calor, podemos hacer pequeños cambios en nuestra casa y en nuestros hábitos que nos pueden ayudar a mantener una buena temperatura y evitar hacer un consumo innecesario de energía.
Ventilar correctamente no es la única opción para combatir el calor. Otra opción muy útil para evitar que el calor entre en casa es hacer uso de las persianas, toldos y cortinas durante el día, especialmente en las horas y en las habitaciones en las que de directamente el sol. Aunque parezca un pequeño gesto, puede marcar una gran diferencia y te puede ayudar a reducir el consumo energético.
El uso de ventiladores también puede ser muy buena opción. No enfrían realmente el aire, pero sí ayudan a mejorar la sensación térmica al moverlo. Pueden ser una buena alternativa al aire acondicionado en los momentos en los que no sea necesario cambiar mucho la temperatura. Además, su consumo energético suele ser mucho menor que el de un sistema de climatización, por lo que pueden ayudarte a mantener la casa más fresca sin aumentar tanto el gasto eléctrico.
Mantener una casa fresca en verano no depende solo del aire acondicionado. Pequeños gestos como ventilar en el momento adecuado pueden marcar la diferencia. En Yoigo LUZ y GAS te ayudamos a cuidar tu hogar y hacer un uso más eficiente de la energía. Si quieres seguir aprendiendo trucos para ahorrar, visita nuestra web o llámanos al 900 622 700.