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Con la llegada del otoño, la producción solar cambia y toca saber qué esperar de tu instalación: hay menos horas de luz, los días nublados se vuelven más frecuentes y el sol empieza a estar más bajo. Si tienes placas solares, es normal que notes una bajada en la electricidad que generan, pero eso no significa que hayan dejado de funcionar bien.
La clave está en entender cómo afectan estos cambios a tu instalación y qué puedes hacer para aprovechar la energía solar durante los meses más fríos.
El principal motivo es sencillo: los días son más cortos y las placas reciben luz solar durante menos tiempo. Además, el sol está más bajo en el cielo y sus rayos llegan con una inclinación diferente a la del verano. Por eso, aunque la instalación funcione correctamente, la producción diaria suele reducirse a medida que avanza la estación.
También influye el tiempo. Las nubes, la niebla y las lluvias pueden disminuir la cantidad de luz que llega a los paneles. Sin embargo, hay un detalle que conviene recordar: las placas solares necesitan luz, no calor. De hecho, las temperaturas moderadas del otoño pueden favorecer su rendimiento frente a los días de calor intenso del verano.
Así que no te extrañes si, en un día frío y despejado, tus paneles funcionan bastante bien, aunque al terminar el día hayan generado menos electricidad que en julio.
Sí. Aunque el cielo esté cubierto, las placas solares pueden seguir generando electricidad. La luz no tiene que llegar directamente desde el sol: también aprovechan la que atraviesa las nubes y se dispersa en la atmósfera.
Eso sí, la cantidad de energía producida dependerá de lo nublado que esté el día. Con algunas nubes, la instalación puede continuar trabajando con bastante normalidad; cuando el cielo está muy cubierto, la producción suele bajar más.
En el caso de que esté lloviendo, la instalación también puede producir electricidad si sigue llegando luz. Además, la lluvia puede ayudar a retirar parte del polvo acumulado sobre los paneles, pero no sustituye una revisión cuando hay suciedad persistente.
Por tanto, un día gris no significa que estés desaprovechando tus placas solares. La producción variará de una jornada a otra, y es más útil observar su evolución a lo largo de varias semanas que sacar conclusiones por un único día de lluvia.
Cuando hay menos horas de sol, se debería prestar más atención a cuándo consumes electricidad. En verano, los días largos permiten disponer de energía solar durante más tiempo. En otoño, en cambio, ajustar algunos hábitos pueden ayudarte a utilizar una mayor parte de la electricidad que generan tus placas.
No hace falta cambiar toda tu rutina. Puedes empezar por pequeños gestos:
Pon la lavadora y el lavavajillas durante las horas de mayor producción. Si puedes programarlos para que funcionen cuando tus placas generan más electricidad, aprovecharás mejor la energía disponible.
Calienta el agua cuando haya más luz. Si tienes un termo eléctrico programable, puedes ajustar su funcionamiento para que caliente el agua durante las horas de producción solar.
Adapta la carga del coche eléctrico. Si tienes uno y puedes cargarlo en casa, intenta hacerlo durante las horas en las que tus paneles generan más energía.
Revisa tus horarios de consumo. La producción no se concentra exactamente en las mismas horas durante todo el año. Consulta los datos de tu instalación para saber cuándo te conviene poner en marcha los aparatos que más electricidad necesitan.
La idea es sencilla: intenta hacer coincidir el consumo con la producción solar. Así podrás utilizar directamente más electricidad de tus placas y necesitar menos de la red en esos momentos.
Puede ocurrir que tus placas generen electricidad mientras estás fuera de casa o que produzcan más energía de la que necesitas en ese momento. En ese caso, existen varias posibilidades, dependiendo de cómo esté configurada tu instalación.
Si tienes una instalación conectada a la red y acogida a un sistema de compensación de excedentes, la electricidad que no consumes puede verterse a la red y compensarse en la factura según las condiciones de tu contrato.
Otra opción es instalar una batería para guardar parte de la energía solar y utilizarla más tarde, por ejemplo, cuando cae la noche y tus paneles ya no generan electricidad. De esta forma, puedes aprovechar una parte de la producción diurna en horas en las que necesitas energía, pero no hay suficiente luz solar.
Eso sí, una batería supone una inversión adicional y su utilidad depende de factores como tus hábitos de consumo, el tamaño de la instalación y la energía que sueles dejar de aprovechar. Por eso, antes de decidirte, conviene valorar si encaja con las necesidades reales de tu hogar.
Ver que la producción baja en otoño es normal. A lo que deberías prestar más atención es si la caída es repentina o mucho mayor de lo que cabría esperar para las condiciones de luz y tiempo.
Desde Yoigo LUZ y GAS aconsejamos consultar la aplicación de seguimiento de la instalación, en el caso de disponer de ella. Allí puedes comprobar cuánta electricidad generan tus placas y observar cómo evoluciona la producción a lo largo de los días.
Eso sí, no intentes subir al tejado para limpiar o revisar los paneles sin las medidas de seguridad adecuadas. Si crees que hay algún problema, lo mejor es solicitar una revisión profesional.
Aunque la producción suele ser menor que en primavera y verano, las placas solares siguen generando electricidad durante los meses fríos y pueden ayudarte a reducir la energía que necesitas comprar de la red.
Además, una instalación solar se plantea para funcionar durante todo el año, teniendo en cuenta las características de la vivienda, la orientación de los paneles y las necesidades de consumo.
Puedes revisar tu tarifa eléctrica para tener una visión más completa de tus gastos energéticos. En Yoigo LUZ y GAS te ayudamos a encontrar una opción que encaje con tu hogar. Consulta las tarifas en nuestra web o llama al 900 733 892 para informarte.