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¿Qué te parecería cultivar este mes de octubre algunos de los ingredientes de la cena? En buena parte de España es buen momento para sembrar un huerto de otoño en el balcón, con espinacas, canónigos o rabanitos, ideales para muchas recetas. ¿Por dónde empezamos para que esas primeras semillas salgan adelante?
Aunque el clima sea más frío y la temporada de muchas hortalizas haya terminado, en octubre es posible seguir cultivando en casa. Con unas pocas jardineras puedes tener hojas para la ensalada y algunas aromáticas para un té. Tendrás que elegir entre lo que cabe en el balcón y lo que te apetezca.
¡Irás aprendiendo con cada cosecha!
Observa por dónde entra el sol por la mañana y por la tarde. En otoño, las sombras de edificios y toldos pueden cubrir zonas que en verano estaban soleadas. Reserva el rincón más luminoso para las hortalizas y evita colocar unas macetas delante de otras si les quitan luz.
También importa la región en donde vivas. Mientras que en el interior y en zonas de montaña conviene estar pendiente de las primeras heladas, en lugares de clima suave, como algunas costas, puede haber más margen para sembrar.
Por eso, comprueba el sobre de semillas y pregunta en un vivero de tu zona qué variedades encajan ahora. Los calendarios orientan, pero tu balcón puede ser más frío, ventoso o sombrío que otros de la misma ciudad.
Las hortalizas de hoja ofrecen varias posibilidades para un espacio pequeño. Las espinacas, canónigos y rúcula suelen aparecer entre los cultivos de otoño del calendario de los expertos. Te recomendamos elegir las variedades adecuadas para estas fechas y respetar la separación necesaria entre ellas, para garantizar que crezcan bien.
Puedes sembrarlas directamente en la maceta definitiva. Reparte las semillas sin amontonarlas, cúbrelas según las instrucciones del envase y riega con suavidad. Si nacen demasiado juntas, retira algunas para que las demás tengan sitio. Da pena al principio, pero dejar todas apretujadas tampoco ayuda.
Las lechugas también encajan, especialmente si compras pequeños plantones de variedades de otoño. Así empiezas con una planta que ya ha germinado. Las acelgas son otra opción, aunque conviene reservarles más espacio: una planta adulta ocupa bastante más que el plantón que te llevas a casa.
Los rabanitos permiten probar un cultivo de raíz sin dedicarle una maceta enorme. Siémbralos directamente donde crecerán y deja espacio entre ellos después de germinar. Su cosecha suele ser más rápida que la de otras hortalizas, aunque el frío y la falta de luz pueden retrasarla.
Para empezar, puedes dedicar una jardinera a canónigos, otra a rabanitos y una maceta a una lechuga. Es una propuesta manejable para aprender a regar y observar cómo responde cada cultivo antes de ampliar el huerto.
Otra opción para cultivar tus propias siembras en otoño son las habas y los guisantes. Lo importante en un balcón es elegir variedades compactas y disponer de recipientes que les permitan desarrollar sus raíces.
Ten en cuenta su tamaño final. Mientras que los guisantes necesitan una malla, tutor o soporte para trepar, las habas también pueden requerir estar sujetas si el balcón recibe viento. Antes de comprar, comprueba cuánto crecerán y dónde pondrás los apoyos. Si el espacio es justo, empieza con lechugas o canónigos.
Para las hierbas, una alternativa sencilla es comprar una planta de perejil o cebollino adaptada al exterior. Colócala donde reciba buena luz y pronto podrás cortar pequeñas cantidades para cocinar. Si añades menta, dale su propia maceta para que no invada el espacio de las demás.
El recipiente o maceta de tus cultivos debe tener agujeros de drenaje y capacidad suficiente para la planta adulta. Las jardineras permiten repartir cultivos pequeños, mientras que una acelga o una haba necesitan más volumen. Evita elegir la maceta únicamente porque queda bonita en la repisa.
Si aprovechas recipientes que usaste durante el verano, retira raíces y restos de plantas, y límpialos. Lo más recomendable es usar sustrato para cultivo en la maceta, procurando que esté muy suelto. Si reutilizas tierra en buen estado, puedes enriquecerla con humus de lombriz siguiendo la dosis del producto.
Otra opción es añadir biochar o composta madura. Si te animas a hacer esta última en casa, reserva un recipiente específico para el proceso. Recuerda que los restos de cocina recién desechados no equivalen a abono listo para mezclar con el sustrato de tus hortalizas.
Para la lechuga en específico, al trasplantarla has de humedecer el “cepellón” (la tierra pegada a la base de la planta cuando se extrae del suelo), sacarla con cuidado y colocarla en un recipiente con una profundidad parecida.
Tendrás que rellenar el alrededor sin apretar demasiado y regar para asentar la tierra. Siempre deja las macetas accesibles para revisar las plantas y recoger el agua sobrante.
En octubre, además del cambio de armario, toca revisar la rutina del verano. Antes de regar, comprueba la humedad bajo la superficie. El que la capa de arriba parezca seca no significa que toda la maceta lo esté. Las semillas recién sembradas necesitan humedad para germinar, pero evita mantener el recipiente empapado.
Riega sobre la tierra, con suavidad, y vacía los platos si acumulan agua. También puedes aprovechar el agua de lluvia recogida en un recipiente limpio. Si el balcón está cubierto, comprueba las macetas: puede estar lloviendo fuera y tu huerto seguir seco.
Si tienes varias jardineras, un riego por goteo casero puede facilitar el cuidado. Ajusta los goteros a cada recipiente y comprueba que el agua llegue bien. Un sistema recién instalado necesita supervisión para detectar fugas o macetas que se quedan sin regar.
Si utilizas riego automático para tu huerto en el balcón, revisa los horarios al cambiar la temperatura. Mantener la programación de agosto durante todo el otoño puede aportar más agua de la necesaria.
Cuando se anuncien heladas, puedes proteger los cultivos sensibles con una manta térmica para horticultura. Sujétala para que el viento no la levante y sigue las indicaciones de uso. Evita improvisar una cubierta hermética que acumule humedad alrededor de las plantas.
Revisa también el revés de las hojas y retira las que estén deterioradas. En lechugas de hoja y algunas aromáticas puedes recoger pequeñas cantidades sin arrancar toda la planta. Deja suficiente vegetación para que siga creciendo y lava siempre lo cosechado antes de consumirlo
Con unas pocas macetas y cultivos adecuados para tu zona, puedes empezar a disfrutar de un huerto en el balcón también en otoño. Observa cómo crecen, ajusta el riego y siembra poco a poco para no tener toda la cosecha a la vez. La primera ensalada con hojas que has cultivado tú tendrá un encanto especial.
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