Cómo evitar picos de consumo eléctrico en las olas de calor
20 Julio 2026 13:00
Imagen de: fcafotodigital. Licencia Istock
Cuando llegan las olas de calor, el consumo eléctrico en casa puede dispararse sin que apenas nos demos cuenta. El aire acondicionado funciona más horas, la nevera trabaja con más esfuerzo y usamos más ventiladores, persianas eléctricas o pequeños electrodomésticos. Esto puede provocar algunos picos en nuestra factura, ¿sabes cómo evitarlo?
Prevenir los picos de consumo eléctrico no significa pasar calor. La clave está en anticiparse, repartir mejor el uso de la energía y aplicar pequeños hábitos que ayudan a mantener la casa fresca sin disparar la factura.
Por qué sube tanto el consumo en una ola de calor
Durante una ola de calor, la vivienda acumula temperatura durante el día y tarda más en enfriarse por la noche. Si el aislamiento no es bueno o entra sol directo, los equipos de climatización tienen que trabajar más.
El aire acondicionado suele ser el principal responsable del aumento de consumo. No solo se usa más tiempo, sino que muchas veces se programa a temperaturas demasiado bajas.
También influye la nevera. En verano, cada vez que abrimos la puerta entra aire caliente y el motor necesita más energía para recuperar la temperatura interior.
A esto se suman otros usos: más duchas, más lavadoras, más bebidas frías, más tiempo en casa y más aparatos funcionando a la vez.
El resultado puede ser un pico de consumo en las horas más calurosas, justo cuando más cuesta mantener el confort.
Qué son los picos de consumo eléctrico
Un pico de consumo eléctrico se produce cuando varios aparatos demandan energía al mismo tiempo o cuando un equipo de alta potencia funciona de forma intensa. Por ejemplo, si conectas el aire acondicionado, el horno, la lavadora y el lavavajillas durante la misma franja, la demanda de electricidad sube mucho.
En algunos hogares, esto puede afectar a la potencia contratada. Si se supera el límite, pueden saltar los plomos. Pero incluso si no ocurre, concentrar mucho consumo en determinados momentos puede hacer que tu factura aumente, sobre todo si tienes una tarifa con precios diferentes según la hora.
Por eso, durante las olas de calor conviene evitar que todos los consumos importantes coincidan. A continuación, te compartimos unos sencillos consejos para evitar picos de consumo eléctrico.
Programa el aire acondicionado con cabeza
El primer paso para reducir picos de consumo es usar mejor el aire acondicionado. No hace falta encenderlo al máximo cada vez que notas calor.
Una buena idea es programarlo antes de que la casa se recaliente demasiado. Si esperas a que la vivienda esté a una temperatura muy alta, el equipo necesitará más esfuerzo para enfriarla.
También conviene evitar temperaturas extremas. Poner el aire a 18 ºC no enfría antes, solo hace que el aparato trabaje durante más tiempo. Habitualmente, una temperatura entre 24 ºC y 26 ºC puede ser suficiente para mantener el confort. Si además usas ventilador, puedes mejorar la sensación térmica sin bajar más grados.
El modo eco también puede ayudarte. Este ajuste reduce la intensidad del equipo y mantiene una temperatura más estable.
Usa ventiladores para repartir mejor el frío
Los ventiladores consumen menos que el aire acondicionado y pueden ser grandes aliados durante una ola de calor.
No enfrían el aire, pero mueven la corriente y ayudan a que la sensación térmica sea más agradable. Si los combinas con el aire acondicionado, puedes subir un poco el termostato sin notar tanta diferencia.
Un ventilador de techo o de pie puede repartir mejor el aire frío por la estancia. Así evitas tener el aire acondicionado trabajando a máxima potencia.
También puede ayudarte por la noche, cuando la temperatura exterior baja un poco. En algunos casos, basta con ventilar y usar ventilador para descansar mejor.
La idea no es sustituir siempre un sistema por otro, sino usar cada aparato en el momento adecuado.
Imagen de: Jose Gonzalez Buenaposada. Licencia de iStock.
Evita usar electrodomésticos de calor en las horas críticas
Además de consumir electricidad, generan calor dentro de casa. Eso obliga al aire acondicionado a trabajar más para compensar.
Intenta desplazar estos usos a primera hora de la mañana o a última de la noche, cuando la temperatura es más baja.
Si puedes, prepara comidas frías o sencillas durante los días más calurosos. Ensaladas, gazpachos, platos ya cocinados o recetas rápidas ayudan a reducir el uso de horno y cocina.
También puedes aprovechar para cocinar varios platos de una vez y evitar encender la cocina muchas veces al día.
En verano, cada fuente de calor que evitas dentro de casa cuenta.
Reparte el uso de lavadora y lavavajillas
La lavadora y el lavavajillas no suelen ser los mayores responsables del calor en casa, pero sí pueden contribuir a los picos de consumo si coinciden con otros aparatos.
Si tienes una tarifa con horarios más económicos, intenta programarlos en las franjas que más te convengan.
En cualquier caso, evita ponerlos justo cuando tienes el aire acondicionado funcionando a máxima potencia y otros aparatos conectados.
Utiliza programas eco siempre que sea posible. Suelen durar más, pero están pensados para consumir menos agua y energía.
También es recomendable esperar a tener carga completa. Poner varios ciclos pequeños suele ser menos eficiente que aprovechar bien cada lavado.
Con una mínima planificación, puedes reducir consumos simultáneos sin cambiar demasiado tu rutina.
Protege la casa del sol antes de que se caliente
Uno de los errores más habituales es actuar cuando la casa ya está demasiado caliente. Para evitar picos de consumo, lo mejor es prevenir.
Baja persianas, corre cortinas y usa toldos durante las horas de sol directo. La protección solar puede marcar una gran diferencia en la temperatura interior.
Si tienes ventanas orientadas al oeste, presta especial atención por la tarde. Es una de las franjas en las que la vivienda puede calentarse más.
Por la mañana temprano, ventila si el exterior está más fresco. Después, cierra ventanas para evitar que entre aire caliente.
Por la noche, vuelve a ventilar cuando la temperatura exterior baje. Crear corrientes controladas puede ayudar a expulsar el calor acumulado.
Cuanto menos calor entre, menos tendrá que trabajar el aire acondicionado.
Cuida la nevera durante las olas de calor
La nevera funciona todos los días, pero en una ola de calor trabaja más. Por eso, conviene ayudarla un poco.
No metas comida caliente directamente. Deja que se temple antes y guárdala en recipientes pequeños para que se enfríe mejor.
Evita abrir la puerta muchas veces seguidas. Antes de abrir, piensa qué necesitas sacar.
No llenes la nevera en exceso. Si está demasiado cargada, el aire frío circula peor y el motor necesita más esfuerzo.
También es importante revisar que la goma de la puerta cierre bien. Una fuga de frío puede aumentar el consumo sin que te des cuenta.
Y si vas a guardar muchas bebidas, procura enfriarlas poco a poco. Meter varias botellas calientes de golpe obliga al frigorífico a trabajar más.
Imagen de: M-Production. Licencia de iStock.
Por último, revisa el aislamiento y las fugas de aire
Durante una ola de calor, cualquier entrada de aire caliente se nota. Ventanas mal cerradas, rendijas, cajones de persiana o puertas exteriores pueden afectar al confort.
No siempre hace falta hacer una gran reforma. A veces basta con burletes, cortinas térmicas o un mejor sellado en puntos concretos.
También conviene cerrar puertas de habitaciones que no usas. Así concentras el frío en las zonas donde realmente estás. Si climatizas toda la casa aunque solo uses el salón, el consumo será mayor. En cambio, enfriar por zonas puede ayudarte a reducir esfuerzo y evitar picos.
El aislamiento es una inversión a largo plazo, pero los pequeños ajustes también ayudan desde el primer día.
En Yoigo LUZ y GAS te ayudamos a mantener fresco tu hogar de forma eficiente sin que el recibo de la luz se dispare. Y si quieres saber más, pásate por nuestra web o llámanos al 900 622 700.