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Las luces de xenón son una alternativa para ahorrar dinero, consumir menos energía eléctrica y ser más sostenibles con el medioambiente. Hoy te explicamos qué son, cuáles son sus diferentes usos, cómo las puedes instalar y otras ventajas.
Las luces de xenón —o lámparas de alta intensidad de descarga— se parecen a las fluorescentes, aunque lo más importante que debes saber es que se trata de un gas. De hecho, es un elemento químico de la tabla periódica.
Se caracteriza por ser un gas noble incoloro, inodoro y pesado. La iluminación de este tipo de bombillas se produce por el paso de la corriente eléctrica entre dos electrodos, que están dentro de este gas. Hasta la fecha, su único color es el blanco.
Su funcionamiento es algo más complejo que el de las lámparas fluorescentes. Incluso han llegado a compararse con las luces LED. Aunque éstas son más modernas que las de xenón e iluminan mejor, su precio es más elevado.
Como curiosidad, una parte muy pequeña de xenón se encuentra en la atmósfera. Se encuentra a alta presión y en una especie de cámara de vidrio. Al haber una serie de compuestos halógenos en esta cámara, las luces se ven más cálidas o más frías.
La luz de xenón tiene multitud de usos: el faro de tu coche, el flash de la cámara de fotos de tu móvil e incluso impresoras (para sellar la tinta sobre el papel). Aquí te explicamos los más destacados:
Es fácil detectar cuándo tu vehículo tiene estas luces, así que es posible que te pare la policía y compruebe que tienes permiso para llevarlas. En caso de no presentar la homologación, te podrían multar con hasta 200 euros.
Por otro lado, es fundamental nivelar la cantidad de luz de estos faros. Deslumbrar en exceso a otros vehículos puede ser un peligro para la conducción. Además, no siempre es posible instalarlos. Te recomendamos consultarlo con un profesional.
Aunque los móviles de última generación se decantan por el flash con doble LED, hay algunos que incorporan luz de xenón. ¿La ventaja de estos? Emiten una gran cantidad de luz (hasta diez más que el LED) y puedes utilizar este tipo de móviles cuando la luminosidad de un lugar brille por su ausencia.
Sin embargo, consumen más batería y normalmente suelen estar en teléfonos móviles de mayor grosor. Eso sin contar que son más frágiles. Por ejemplo, si vas a grabar un vídeo, es recomendable que utilices un móvil de LED.
Las habitaciones en las que pongas bombillas de xenón, las verás más iluminadas. Así que puedes elegir habitáculos de tu casa que normalmente están más oscuros. Por ejemplo, el pasillo o la cocina.
En tu oficina, también las puedes utilizar. El despacho suele ser un lugar con más oscuridad, pero puedes regular la luz para que no te moleste ni dañe tu vista mientras trabajas. Otra buena idea es instalarlo en los escaparates de comercios.
En definitiva, el consumo de las luces de xenón se reduce casi a la mitad si lo comparamos con las bombillas halógenas: 55W vs 35W. Además, su luminosidad respecto a éstas es casi el triple: de 1600 a 3500 lumens.
Todo dependerá del uso que vayas a hacer, claro. No es lo mismo utilizarlo para los faros de tu coche que para iluminar tu vivienda.
Lo que es seguro es que, de la otra forma, el consumo eléctrico era el doble. Por si esto fuera poco, su vida útil es cinco veces mayor. Más de 2500 horas de uso en el caso del vehículo, que equivale a todo lo que te pueda durar un coche.
Al ser menor la emisión de calor en este tipo de bombillas, vas a ahorrar sí o sí mucha energía. Además, en verano notarás menos calor en casa y ahorrarás incluso en aire acondicionado.
Como peculiaridad, en vez de tener el filamento de toda la vida, tiene un arco eléctrico que funciona dentro de una cápsula o cámara de vidrio con gas xenón.
El precio varía según el modelo. Puedes encontrar bombillas desde los 20€, aunque hay otras más sofisticadas por más de 100€.
Aunque ambas tecnologías dejaron atrás a las viejas bombillas halógenas, funcionan de forma muy distinta. El xenón genera luz mediante un arco eléctrico en un gas, mientras que el LED es un componente electrónico que brilla cuando pasa la corriente.
En la práctica, el xenón ofrece un haz de luz increíblemente potente y de gran alcance (ideal para carretera), pero tarda unos segundos en alcanzar su brillo máximo.
En cambio, el LED es instantáneo, consume todavía menos energía que el xenón, dura prácticamente toda la vida útil del coche y permite diseños más compactos. Eso sí, los faros LED suelen ser bastante más caros de sustituir si se estropean.
Si estás pensando en dar el salto al xenón, estos son sus puntos fuertes más destacados:
Hay que tener en cuenta varias advertencias para que puedas evaluar si te compensa instalar luces de xenón en tu coche, en tu vivienda o donde sea:
El precio depende de si tu coche ya venía preparado para xenón o si quieres hacer una conversión completa. Cambiar simplemente una bombilla fundida de xenón original te puede costar entre 40€ y 100€ por unidad (más la mano de obra del taller).
Si tu coche lleva halógenas y quieres transformarlo a xenón de forma legal, la inversión es mucho mayor. No basta con comprar un "kit de conversión" barato de internet (eso es ilegal y no pasa la ITV).
Necesitas instalar faros homologados, un sistema de lavafaros obligatorio y reguladores automáticos de altura. Este proceso completo, sumando el taller y el coste de la homologación, puede rondar fácilmente entre los 400€ y más de 1.000€.
La vida útil de una bombilla de xenón es uno de sus grandes atractivos. En promedio, duran entre 2.500 y 3.000 horas de uso. Para que te hagas una idea, una bombilla halógena común apenas llega a las 500 o 800 horas.
Con un uso normal del vehículo, un juego de luces de xenón te puede durar perfectamente entre 5 y 8 años, o incluso acompañarte durante toda la vida útil del coche si no conduces demasiado de noche.
Sí, es posible, pero hoy en día no es lo más recomendable. Aunque existen lámparas y bombillas de descarga de xenón adaptadas para la iluminación del hogar o de oficinas, la tecnología LED las ha desplazado casi por completo en el ámbito doméstico.
El LED para casa es más barato, se enciende al instante sin parpadeos, no contiene sustancias como el mercurio y ofrece una variedad de colores y temperaturas mucho más fácil de manejar sin necesidad de instalaciones complejas.
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