Siendo un concepto energético básico como es, la potencia eléctrica no había estado tan marcada en el debate como en la actualidad. Esto se lo debemos al cambio de los peajes y a las variaciones de los precios de la energía.
Todo esto ha provocado un aumento de la concienciación por el ahorro en la factura. Y no solo por nuestro bolsillo, sino también por el propio medioambiente. Por todo ello, este concepto ha dejado de ser un término desconocido para convertirse en una de las principales preocupaciones de los consumidores. ¿Lo estoy haciendo bien o puedo ser más eficiente? Para saber exactamente qué potencia necesito en casa, hay que tener muy bien identificada la demanda real de energía.
No hablamos solo de calcular el número de electrodomésticos, sino también a qué horas del día estamos consumiendo, el tipo de instalación y hasta el número de personas habitando el hogar. Si no sabes muy bien de qué te estamos hablando, sigue leyendo. Te resumimos todos los pasos para resolverlo.
No hay que empezar la casa por el tejado. Antes de calcular nada, hay que entender bien qué es la propia potencia eléctrica o activa.
Para empezar, esta es la parte fija de la factura eléctrica; lo que siempre pagarás independientemente de cuánto hayas consumido ese mes. Se mide en kW, y hace referencia a la cantidad de energía que puedes obtener de la red de forma simultánea.
Si te quedas corto terminarás sufriendo cortes de luz cada dos por tres. Conectas tres o cuatro electrodomésticos a la vez y ¡pum! A oscuras. Esto no es porque tengas la instalación averiada, sino porque el ICP (Interruptor de Control de Potencia) salta al detectar que se está demandando más energía de la contratada. Por el contrario, si firmas más kW de los necesarios, estarás pagando de más mes a mes.
Históricamente, en España existían unos tramos de potencia normalizados a los que el consumidor debía acogerse de forma estricta (por ejemplo, 3,45 kW, 4,60 kW o 5,75 kW).
Sin embargo, en la actualidad el mercado es mucho más flexible. Ahora los usuarios pueden contratar la potencia en múltiplos de 0,1 kW, siempre que no se supere la máxima admisible que figure en el Boletín Eléctrico del inmueble. Esto te permite ajustar tu factura casi al milímetro, contratando por ejemplo 3,8 kW o 4,2 kW según tus necesidades exactas, sin tener que dar saltos tan grandes entre un tramo y otro.
Es importante hacer este cálculo antes de contratar nada, porque, aunque preveas necesitar más energía en el futuro, siempre podrás modificarla. Al comprar una casa nueva o mudarte, debes echar unas cuentas básicas para saber qué potencia de luz necesito en casa (un cálculo muy distinto al que harías si te preguntaras qué potencia eléctrica necesita tu negocio o empresa).
Para ello, ten claro si tu instalación es trifásica o monofásica (la más habitual):
Suponiendo que tienes una instalación monofásica, valora los siguientes factores:
Si has decidido hacerlo tú mismo y te preguntas cómo calcular la potencia que necesito en casa, el primer paso es sacar la calculadora y hacer un listado con todos los aparatos que vas a tener conectados.
Lo siguiente será ir sumando la potencia de cada uno (si los fabricantes la indican en vatios - W, divídelo entre 1000 para obtener los kW). El número resultante será tu potencia instalada.
Si no tienes a mano las etiquetas técnicas, para saber cuánta potencia necesito en casa puedes guiarte por estas medias de mercado:
| Electrodoméstico | Consumo Medio (kW) |
| 1,0 - 2,5 kW | |
| 0,9 - 2,0 kW | |
| 1,5 - 2,2 kW | |
| 1,5 - 2,2 kW | |
| Lavavajillas | 1,5 - 2,2 kW |
| 0,9 - 2,0 kW | |
| Microondas | 0,9 - 1,5 kW |
| 0,25 - 0,35 kW | |
| 0,15 - 0,4 kW |
Una vez sumadas las potencias, hay que aplicar el factor de simultaneidad (la probabilidad de que conectes todo a la vez).
Ejemplo práctico (con factor 0,2):
Imaginemos que la suma de todos tus electrodomésticos es de 7,4 kW.
7,4 kW * 0,2 = 1,48 kW
Para evitar quedarte corto al encender las luces u otros pequeños aparatos, es aconsejable sumar siempre al resultado al menos 1 kW de margen. Por lo tanto, la potencia recomendada para este ejemplo sería de unos 2,48 kW (o el múltiplo superior más cercano que desees contratar).
Equivocarse al hacer este cálculo tiene dos consecuencias principales, y ninguna es grave pero ambas son molestas:
Si te das cuenta de que tu estimación fue incorrecta, no te preocupes, puedes solicitar una modificación a tu distribuidora a través de tu comercializadora. El proceso es sencillo, pero debes tener en cuenta que las gestiones conllevan un coste regulado.
Subir o bajar los kW implicará el pago de los derechos de enganche, acceso o extensión, dependiendo de lo que solicites. Es fundamental que revises cuál es el precio por cambiar la potencia de luz para que no te pille por sorpresa en la siguiente factura.
Si además de ajustar tu potencia buscas optimizar tu gasto con precios justos, echa un vistazo a las tarifas de luz de Yoigo. Entra en nuestra web o llama al 900 622 700 y empieza a ahorrar de verdad.