Imagen de Franck Legros. Licencia de iStock.
Cuando llegamos a octubre, el 80 % del año ya está cumplido y entramos en la recta final. Pero ¿cuáles son los meses de mayor gasto y qué debemos tener en cuenta para afrontar este último trimestre con el consumo energético bajo control?
Entre el cambio de temperaturas, la climatización y una época del año marcada por compras, reuniones y celebraciones, el último trimestre concentra muchos de los gastos que hacemos en casa. Por eso, anticiparse y revisar cómo estamos consumiendo energía puede ayudarnos a afrontar estos meses con más control.
No hay un único mes en el que todos los hogares consuman más electricidad. El clima, el tipo de vivienda, los hábitos y, sobre todo, el sistema de climatización hace que el patrón cambie de una casa a otra.
En invierno, la calefacción y las menos horas de luz natural pueden hacer que aumente el consumo. En verano ocurre algo parecido con el aire acondicionado y los ventiladores, especialmente durante los episodios de calor intenso. Por eso, los meses de temperaturas más suaves, como primavera y otoño, suelen tener una demanda más moderada.
Si el 80 % del año está a punto de quedar atrás, todavía estás a tiempo de preparar los meses que quedan. Octubre es precisamente un mes de transición: las temperaturas empiezan a bajar, pero todavía no hace frío de forma continuada en buena parte del país.
Eso lo convierte en un buen momento para comprobar cómo está funcionando la calefacción, revisar el aislamiento de casa y detectar pequeños hábitos que pueden terminar aumentando el consumo cuando llegue el invierno. También es una buena ocasión para mirar tus facturas anteriores y comparar cuánto gastaste en los meses de más calor.
El objetivo es llegar a los meses de mayor consumo conociendo cómo consumes y qué puedes ajustar.
A medida que avanza el otoño, el presupuesto familiar empieza a enfrentarse a otra realidad: Black Friday, regalos, comidas, cenas y celebraciones. No todos estos gastos tienen relación con la energía, pero sí pueden coincidir con una subida del consumo en casa.
En diciembre, además, pasamos más tiempo en casa y cambian nuestros hábitos: utilizamos más el horno y la cocina, encendemos antes las luces y aumentan los usos de determinados aparatos. Las vacaciones y los días festivos también modifican el patrón habitual de consumo.
Con la llegada del invierno, la climatización vuelve a ser protagonista. En los hogares que utilizan calefacción eléctrica, estufas, radiadores o bombas de calor, el consumo puede aumentar considerablemente cuando bajan las temperaturas. A esto se suma que los días tienen menos horas de luz, por lo que recurrimos más tiempo a la iluminación artificial.
La calefacción es especialmente relevante porque puede convertirse en una de las mayores partidas de consumo energético de una vivienda. El IDAE ha estimado que la calefacción representaba alrededor del 47 % del consumo de energía final en los hogares españoles, aunque se trata de datos del sector doméstico de 2010 y la situación actual depende de la vivienda y de los equipos utilizados.
Esto explica por qué preparar la casa antes de que llegue el frío puede ser más útil que intentar corregir todo cuando ya llevamos varias semanas utilizando la calefacción.
No necesitas hacer grandes cambios para empezar. Lo primero es entender tu propio patrón de consumo: revisa facturas anteriores, comprueba qué meses fueron los más elevados y piensa qué estaba ocurriendo entonces en casa.
También puedes preparar la vivienda para mantener una temperatura confortable con menos esfuerzo. Revisar ventanas y puertas, mejorar el aislamiento cuando sea necesario y utilizar la calefacción de forma razonable ayuda a reducir la energía que necesitas para mantener el confort.
En verano, las estrategias son diferentes: proteger la casa del sol, ventilar cuando las temperaturas exteriores lo permitan y evitar utilizar el aire acondicionado más tiempo del necesario.
Y hay otro punto que merece la pena comprobar: tu tarifa energética. Una tarifa que encaje con tus hábitos puede ayudarte a tener más previsibilidad en los meses en los que tu consumo cambia.
La energía no es el único gasto que conviene preparar. Si sabes qué noviembre y diciembre van a estar cargados de compras y celebraciones, hacer una previsión con tiempo puede evitar que todo se concentre en unas pocas semanas.
En lugar de esperar a diciembre para descubrir cuánto has gastado, puedes reservar una cantidad para regalos, comidas o desplazamientos y mantener separados esos gastos de los habituales del hogar. Así será más sencillo saber cuánto margen te queda para afrontar cualquier aumento de la factura energética.
El último trimestre pasa rápido. Cuando termine diciembre, a los gastos de Navidad se puede sumar la conocida cuesta de enero y, en los hogares que utilizan calefacción eléctrica, todavía quedarán semanas de temperaturas bajas.
Por eso, octubre es un buen momento para mirar hacia delante. Saber cómo ha evolucionado tu consumo, preparar la vivienda para el frío y revisar que tu tarifa encaja con tus necesidades te permite afrontar los próximos meses con más tranquilidad.
Y recuerda: que el consumo energético aumente en determinados momentos del año no significa que puedas hacer mucho al respecto. Entender por qué ocurre es el primer paso para tenerlo bajo control.
En Yoigo LUZ y GAS te ayudamos a encontrar una tarifa que se adapte a tu hogar y compartimos consejos para utilizar la energía de forma más eficiente durante todo el año. Consulta nuestra web y, si tienes alguna duda, llama al 900 622 700.