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Seguro que alguna vez has escuchado o dicho frases como "han saltado los plomos" o "voy a subir los plomos". Lo curioso es que, en realidad, los plomos dejaron de formar parte de las instalaciones eléctricas domésticas hace bastante tiempo. Sin embargo, la expresión sigue muy presente en nuestro lenguaje cotidiano.
La explicación está en cómo funcionaban las antiguas instalaciones eléctricas y en la capacidad que tienen algunas expresiones para sobrevivir incluso cuando la tecnología que les dio origen ya ha desaparecido.
Hoy en día utilizamos la expresión “bajar los plomos” o “han saltado los plomos” para referirnos a cuando se va la luz o se corta la electricidad de una casa. Da igual cuál sea la causa: una sobrecarga, un cortocircuito o que se haya disparado el interruptor diferencial. En el lenguaje cotidiano, la frase se ha convertido en un sinónimo de “se ha ido la luz”.
Sin embargo, el origen de esta expresión viene de una época en la que las instalaciones eléctricas domésticas funcionaban de una forma muy diferente. Antes de que existieran los cuadros eléctricos actuales, las viviendas utilizaban unos pequeños fusibles que contenían un fino hilo de plomo. Cuando circulaba más corriente de la que la instalación podía soportar, ese hilo se fundía y cortaba automáticamente el paso de la electricidad para evitar daños o incendios.
Esos fusibles eran conocidos popularmente como “plomos”, y cuando dejaban de funcionar había que sustituirlos por unos nuevos para recuperar el suministro eléctrico. Con el paso del tiempo, fueron reemplazados por los interruptores automáticos que conocemos hoy, capaces de desconectarse y volver a activarse sin necesidad de cambiar ninguna pieza. Aun así, la expresión ha sobrevivido y seguimos diciendo que “han saltado los plomos”, aunque en realidad hace años que los plomos desaparecieron de la mayoría de las viviendas.
Hoy en día, los antiguos fusibles de plomo han sido sustituidos por sistemas de protección más modernos que forman parte del cuadro eléctrico de la vivienda. Estos dispositivos cumplen una función similar: detectar problemas en la instalación y cortar el suministro cuando es necesario para evitar daños.
Entre los elementos más importantes se encuentran el interruptor magnetotérmico, que protege frente a sobrecargas y cortocircuitos, y el interruptor diferencial, que detecta fugas de corriente y ayuda a proteger a las personas frente a posibles descargas eléctricas. También encontramos el Interruptor General Automático (IGA), encargado de controlar la instalación completa y desconectar la electricidad si se supera el límite de seguridad establecido.
A diferencia de los antiguos plomos, que había que cambiar cada vez que se fundían, estos interruptores pueden volver a activarse fácilmente una vez solucionado el problema que provocó el corte. Por eso, aunque seguimos utilizando la misma expresión, la realidad es que hoy en día ya no "subimos y bajamos plomos", sino que actuamos sobre los interruptores de protección del cuadro eléctrico.
Aunque los plomos ya no existen, seguimos utilizando esta expresión cuando alguno de los sistemas de protección del cuadro eléctrico se activa y corta la corriente. Este mecanismo no ocurre por casualidad: es una medida de seguridad que evita daños en la instalación y protege los aparatos eléctricos y a las personas.
Las causas más habituales por las que “saltan los plomos” son tres:
Por eso, cuando decimos que “han saltado los plomos”, lo que realmente ha ocurrido es que uno de los dispositivos de seguridad ha actuado para proteger tu casa. Antes de volver a activarlo, es recomendable comprobar qué ha podido provocar el corte y, si el problema se repite, contactar con un profesional.
Aunque la tecnología avance y las instalaciones eléctricas sigan evolucionando, todo apunta a que algunas expresiones seguirán formando parte de nuestro lenguaje durante mucho tiempo. Al igual que seguimos diciendo “colgar el teléfono” o “rebobinar”, “bajar los plomos” se ha convertido en una forma de hablar que va más allá de su significado literal.
Son expresiones que sobreviven porque forman parte de nuestra memoria colectiva y se transmiten de generación en generación porque estamos acostumbrados a ellas. Aunque los más pequeños de la casa nunca hayan visto un fusible de plomo, entienden perfectamente lo que significa la expresión de “han saltado los plomos”.
Por ello, es probable que dentro de 20 años sigamos hablando de “bajar los plomos”, aunque en realidad sigamos actuando sobre interruptores automáticos y cuadros eléctricos cada vez más inteligentes. O, quién sabe, quizá tengamos una nueva tecnología que ni nos imaginamos hoy en día.
En Yoigo LUZ y GAS queremos ayudarte a entender mejor cómo funciona la energía de tu hogar y acompañarte con soluciones adaptadas a tus necesidades. Porque, aunque sigamos diciendo que “han saltado los plomos”, lo importante es contar con una instalación segura, eficiente y preparada para el futuro.
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