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Tener una cocina del jardín es el gran sueño de muchos para disfrutar del buen tiempo al máximo. Sin embargo, antes de invitar a tus amigos, debes tener muy claro qué instalación eléctrica y de gas necesitas montar.
Preparar tu jardín no consiste solo en poner una barbacoa bonita y un par de sillas. Requiere pensar seriamente en la potencia contratada, el tipo de cableado y, sobre todo, en la seguridad técnica de tu hogar.
Hoy te contamos todo lo que debes saber para que tu cocina de jardín sea un éxito total y no te lleves ningún susto. Coge papel y boli, porque vamos a repasar las claves fundamentales de tu nueva instalación.
Antes de comprar cables o tuberías, necesitas un plano detallado de lo que vas a instalar en el jardín. Piensa dónde irá la zona de cocción y dónde ubicarás el fregadero si decides poner uno.
Esta distribución inicial es vital, porque marcará el recorrido de las zanjas para el cableado y la ubicación de las bombonas. Modificar estos elementos una vez puestos los suelos resulta muy caro.
Además, debes tener en cuenta los electrodomésticos de apoyo que usarás. Dejar un par de tomar de corriente libre sobre la encimera te dará muchísima versatilidad cuando tengas invitados en casa.
El exterior de tu casa está constantemente expuesto a la lluvia, la humedad y los cambios bruscos de temperatura. Por eso, queda totalmente prohibido usar alargadores convencionales o los mismos enchufes que tienes dentro de tu casa.
Debes instalar un cableado específico para exteriores, preferiblemente enterrado a la profundidad que marca la normativa vigente. Esto evita corte accidentales si un día decides plantar algo en el jardín o anclar algo al suelo.
Los enchufes y los interruptores deben contar obligatoriamente con protección IP65 o superior. Estas tapas herméticas evitan que el agua entre en los circuitos y provoquen un cortocircuito.
Es muy importante calcular la potencia eléctrica que vas a necesitar. Si vas a conectar una pequeña nevera, una plancha eléctrica y la luz, el consumo de energía se disparará.
Te recomendamos que instales un cuadro eléctrico secundario o, al menos, un diferencial independiente exclusivo para la zona del jardín. Es una pequeña inversión inicial que te ahorrará dolores de cabeza en el futuro.
De esta manera, si un enchufe exterior se moja o algún electrodoméstico falla, solo saltará el automático de fuera. Así, no se apagará el resto de tu vivienda.
La iluminación es otro aspecto clave de la instalación eléctrica. Necesitas focos para ver bien lo que cónicas, pero las luces deben de soportar también las inclemencias del tiempo.
Un consejo es colocar tiras LED de exterior y focos que cumplan con la normativa de protección contra el agua.
Si prefiere cocinar con fuego real, las bombonas son las solución más rápida. Pero, a la hora de elegir, siempre surge la duda de ¿qué tipo de gas comprar?
El gas butano es perfecto para los meses cálidos. Es fácil de encontrar en cualquier gasolinera. Sin embargo, tiene un pequeño inconveniente: empieza a fallar y se congela cuando las temperaturas bajan a los 0º.
Si vives en un zona fría, el gas propano es tu mejor aliado. Soporta temperaturas de bajo 0 sin perder presión ni congelarse.
Además, el propano gasifica muchísimo mejor que el butano en condiciones climáticas adversas. Esto significa que aprovecharás hasta la última gota de la bombona.
Recuerda mantener siempre la bombona en posición vertical. Acostarla es muy peligroso, ya que puede provocar que el gas líquido llegue a los quemadores y genere un incendio.
Además, debes resguardar la bombona de la luz directa del sol. Te recomendamos construir un pequeño armario para mantener la bombona fresca, seca y fuera de la vista.
Asegúrate de que el fregadero esté a una distancia prudente de cualquier toma de corriente.
En el caso del gas, aunque estar al aire libre la ventilación está completamente garantizada, no debes descuidar el mantenimiento regular.
Si notas que la manguera del gas está agrieta o pasada de fecha, cámbiala por una nueva homologada. Cuesta muy poco y es una pieza fundamental para prevenir fugas y accidentes.
Por último, acostúmbrate a cortar todos los suministros al terminar. Baja el interruptor del jardín y cierra la llave del gas siempre que no vayas a usar la cocina exterior.
Una cocina de jardín con nevera, plancha, luces y pequeños electrodomésticos no tiene por qué disparas la factura de la luz. Contar con una tarifa energética adaptada a tus verdaderas necesidades es el mejor truco para ahorrar.
Es perfectamente posible disfrutar de una cocina al aire libre manteniendo a raya el consumo eléctrico del hogar. Una buena planificación de tus hábitos de consumo reducirá en gran medida tu consumo energético.
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