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Aunque no siempre hay que descongelar el congelador con frecuencia, mantenerlo en buenas condiciones puede ayudar a que consuma menos energía y funcione de forma más eficiente. Te contamos cada cuánto conviene hacerlo, cómo descongelarlo correctamente y qué otros hábitos puedes incorporar para reducir su consumo.
El congelador es uno de los electrodomésticos que permanece encendido las 24 horas del día, por lo que cualquier pequeño problema de funcionamiento puede acabar influyendo en su consumo energético. Uno de los más habituales es la acumulación de hielo en sus paredes ya que, cuando la capa de escarcha empieza a crecer demasiado, puede dificultar el funcionamiento del aparato y hacer que necesite trabajar más para mantener la temperatura. Entonces, ¿tengo que descongelarlo con frecuencia?
No existe una frecuencia exacta que sirva para todos los congeladores. En los modelos que generan escarcha, lo más recomendable es descongelarlos cuando la capa de hielo empieza a acumularse de forma considerable. Como referencia, los fabricantes suelen recomendar hacerlo cuando la escarcha alcanza alrededor de 3 o 5 milímetros. Aunque, dependiendo del modelo, se recomienda hacerlo hasta 2 veces al año.
Es muy importante mantener el congelador sin esta acumulación de hielo, no solo porque ocupa espacio, sino porque hace que el congelador tenga que trabajar durante más tiempo para mantener la temperatura interior. Hay que estar especialmente pendientes del hielo que se forma en las paredes y alrededor de las zonas por las que circula el frío para asegurarnos de que nuestro congelador no consume más de lo que debería.
No significa que descongelarlo vaya a reducir automáticamente una gran cantidad de la factura, pero sí que es una tarea sencilla de mantenimiento que puede ayudarte a tener un consumo más eficiente en casa.
Antes de empezar a descongelar el congelador, es importante preparar tanto el aparato como los alimentos que tengas dentro. Lo primero es vaciarlo por completo y aprovechar para revisar las fechas y el estado de los productos que llevas tiempo almacenando. Si quieres guardar algún alimento y tiene que mantenerse congelado, puedes guardarlo en una nevera portátil o en otro congelador mientras hagas este proceso.
Después, desenchufa el congelador y coloca toallas o recipientes alrededor para recoger el agua que se produzca cuando el hielo empiece a derretirse. Puedes aprovechar este momento también para hacer una limpieza profunda de las paredes, los cajones y las puertas de tu congelador para asegurarte de que queda como nuevo.
Y, una vez hayas hecho ya estos pasos, solo queda esperar a que el hielo se derrita por completo. No es muy recomendable que utilices cuchillos u otros utensilios para intentar acelerar el proceso, ya que lo que puedes conseguir es estropear el interior de tu congelador.
Asegúrate de que el congelador está completamente seco antes de volver a enchufarlo para evitar que se vuelva a formar una capa de hielo. Y, cuando la temperatura del interior vuelva a ser la necesaria, puedes volver a guardar los alimentos.
Antes de sacar todo del congelador y ponerte manos a la obra, comprueba qué tipo de aparato tienes, porque no todos necesitan una descongelación manual de vez en cuando.
Si tu congelador cuenta con tecnología “No Frost”, en condiciones normales no tendrás que descongelarlo manualmente. Este sistema evita que se acumule hielo en las paredes, por lo que puedes olvidarte de esta tarea y centrarte en mantener el interior limpio y en buen estado.
En cambio, si tienes un congelador convencional, sí que deberías descongelarlo porque puede acumular escarcha con el tiempo. No hace falta hacerlo porque haya pasado un número concreto de meses, sino cuando la acumulación de hielo empiece a ser excesiva.
Si no sabes qué sistema tiene tu congelador, puedes comprobarlo en el manual de instrucciones o buscar el modelo de tu electrodoméstico. Así sabrás qué mantenimiento necesita y evitarás hacer una descongelación que no es realmente necesaria.
Además de descongelarlo cuando sea necesario, hay otros trucos que pueden ayudarte a mantener el consumo del congelador bajo control:
No se trata de hacer grandes cambios, sino de cuidar el congelador y evitar que tenga que trabajar más de lo necesario. Combinando estos hábitos con una descongelación cuando sea necesario, estarás teniendo un uso mucho más eficiente de la energía de tu casa.
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