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Cuando hablamos de ahorrar energía en casa, solemos pensar en bombillas LED, tarifas eléctricas o aparatos eficientes. Pero hay una opción menos conocida que también puede ayudarte a reducir consumo: los electrodomésticos bitérmicos. Una alternativa que puede ayudarte a reducir el consumo, ahorran dinero en determinadas circunstancias y mejoran la eficiencia energética del hogar.
Aunque su nombre suene técnico, la idea es sencilla. Estos aparatos aprovechan agua caliente procedente de una fuente externa para no tener que calentarla siempre con electricidad dentro del propio electrodoméstico.
Si te preguntas qué son los electrodomésticos bitérmicos, la respuesta la tienes en su forma de alimentarse. A diferencia de los modelos convencionales, pueden trabajar con dos entradas de agua: una fría y otra caliente.
Básicamente, son una variante de electrodomésticos, generalmente lavadoras y lavavajillas, con consumo de agua caliente que disponen de dos tomas, una para agua fría y otra para agua caliente.
Esto permite que el aparato use agua ya calentada por la instalación de la vivienda. Por ejemplo, puede venir de una caldera, un calentador, un sistema de aerotermia o una instalación solar térmica.
En un electrodoméstico tradicional, el agua entra fría y el aparato la calienta mediante una resistencia eléctrica. En uno bitérmico, parte de ese trabajo ya llega hecho.
El funcionamiento depende del modelo, pero la lógica general es bastante simple.
Dado que los electrodomésticos bitérmicos pueden tener tomas de agua caliente independiente, la reciben cuando el programa la necesita y ahorran la energía que supone tener que calentarla.
Después, se ajusta la temperatura según el ciclo seleccionado. Si el agua caliente no alcanza la temperatura necesaria, el propio electrodoméstico puede terminar de calentarla.
Por eso, los electrodomésticos bitérmicos no eliminan siempre al cien por cien el consumo eléctrico asociado al calentamiento. Lo reducen cuando el agua caliente externa está disponible y se usa de forma eficiente.
La ventaja aparece especialmente en programas que necesitan agua templada o caliente. En esos casos, el aparato no parte desde cero. En una lavadora, esto puede notarse en ciclos de ropa más sucia o temperaturas medias. En un lavavajillas, puede ayudar en fases de lavado con agua caliente.
Una parte importante del consumo de lavadoras y lavavajillas se dedica a calentar agua. Si ese calentamiento se hace de otra forma, el gasto eléctrico del electrodoméstico puede bajar.
El ahorro económico dependerá de varios factores:
No es lo mismo calentar agua con una instalación solar térmica que con un termo eléctrico antiguo. Por eso, los electrodomésticos bitérmicos pueden ayudarte a ahorrar dinero, pero no en todos los hogares de la misma manera.
Estos aparatos tienen más sentido cuando ya tienes una fuente de agua caliente eficiente. Por ejemplo, si tu vivienda cuenta con solar térmica, aerotermia bien configurada o una caldera eficiente.
También pueden ser interesantes si usas mucho la lavadora o el lavavajillas. Cuantos más ciclos hagas, más oportunidades habrá de aprovechar el agua caliente externa.
En familias numerosas, pisos compartidos o viviendas donde el lavavajillas funciona casi a diario, el impacto puede ser mayor.
En cambio, si vives solo, lavas poco o usas casi siempre programas fríos, quizá tardes más en notar el ahorro.
También influye la distancia entre el aparato y el punto donde se genera el agua caliente. Si el agua tarda mucho en llegar caliente, puedes desperdiciar litros y perder parte de la ventaja.
Las lavadoras bitérmicas son una de las opciones que más interés generan al hablar de este tipo de electrodomésticos. Tienen sentido porque muchos programas necesitan elevar la temperatura del agua.
Si el agua entra ya caliente, la resistencia eléctrica trabaja menos. Eso puede reducir consumo y acortar parte del proceso.
Sin embargo, hoy muchas lavadoras modernas son muy eficientes y lavan bien a baja temperatura. Los detergentes actuales también funcionan mejor en programas fríos o templados.
Por eso, antes de elegir una lavadora bitérmica, conviene mirar tu uso real. Si casi siempre lavas a 20 ºC o 30 ºC, no notarás mucho la diferencia.
Si lavas con frecuencia ropa muy sucia, toallas, ropa de cama o programas a mayor temperatura, puede ser una opción más interesante.
El lavavajillas también puede aprovechar una toma de agua caliente. En este caso, el beneficio aparece porque el equipo necesita agua caliente para limpiar grasa y restos de comida.
Un lavavajillas bitérmico puede reducir parte del trabajo eléctrico de calentamiento. Además, si el agua caliente viene de una fuente eficiente, el coste por ciclo puede bajar.
Eso sí, no todos los lavavajillas aceptan conexión directa a agua caliente. Hay que revisar siempre las instrucciones del fabricante.
También debes comprobar la temperatura máxima admitida. Si el agua entra demasiado caliente, puede afectar al funcionamiento del aparato o a determinados programas.
La instalación correcta es clave. No basta con conectar una manguera al azar.
Para usar electrodomésticos bitérmicos, la vivienda debe tener tomas preparadas. Hace falta una entrada de agua fría y otra de agua caliente cerca del aparato.
Si no existe esa instalación, habría que valorar una pequeña obra de fontanería. En algunos casos compensa, y en otros no.
También es importante que el caudal y la presión sean adecuados ya que, si el agua caliente llega con poca presión, el electrodoméstico puede no funcionar bien.
Otro punto clave es la seguridad. La conexión debe respetar las indicaciones del fabricante y, si hay dudas, conviene acudir a un instalador profesional.
Antes de comprar, revisa medidas, conexiones, compatibilidad, etiqueta energética y consumo real por programa.
En Yoigo LUZ y GAS te contamos todo lo que necesitas saber sobre los electrodomésticos bitérmicos y cómo pueden ayudarte a mejorar la eficiencia energética de tu hogar. Si quieres descubrir más consejos para ahorrar energía y cuidar tu consumo, pásate por nuestra web o llámanos al 900 622 700.