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Cuando dejamos vacía una segunda vivienda durante semanas o incluso meses, una de las dudas más comunes es qué hacer con la electricidad. ¿Conviene dejar todo conectado o apagar el cuadro eléctrico para evitar gastos innecesarios cuando te vas?
Apagar el cuadro eléctrico puede parecer la opción más sencilla para ahorrar, pero no siempre es la más recomendable. Antes de hacerlo, conviene conocer qué electrodomésticos necesitan seguir funcionando y qué riesgos puede evitar una buena gestión del consumo energético.
Dejar la electricidad conectada no significa necesariamente que vayas a tener un consumo elevado, pero sí puede generar algunos gastos innecesarios si hay aparatos que siguen funcionando durante el tiempo que la casa permanece cerrada. Aunque estén apagados, muchos dispositivos siguen consumiendo una pequeña cantidad de energía si siguen enchufados. Esto es lo que se conoce como consumo fantasma.
De forma individual el consumo puede parecer poco significativo, pero mantener varios aparatos conectados durante semanas o meses puede acabar aumentando la factura de la luz. Además, dejar dispositivos conectados durante largos periodos de tiempo puede aumentar las posibilidades de tener problemas eléctricos, como sobretensiones o averías. Por eso, antes de cerrar una segunda residencia, es recomendable revisar qué aparatos necesitan seguir funcionando y cuáles pueden desconectarse.
Al cortar el suministro eléctrico, se evita que los aparatos que permanecen conectados sigan consumiendo energía y se reduce el riesgo de posibles problemas derivados de fallos eléctricos o sobretensiones. Sin embargo, no siempre es recomendable apagar todos los interruptores del cuadro.
Antes de hacerlo, es importante comprobar si hay dispositivos o sistemas que necesitan mantenerse activos para funcionar correctamente. Por ejemplo, una alarma, cámaras de seguridad, sistemas de riego automáticos o algunos electrodomésticos pueden requerir electricidad incluso cuando no hay nadie en la vivienda.
Por eso, la mejor opción es revisar tus necesidades y las de la vivienda antes de bajar los plomos, de tal forma que puedas desconectar únicamente aquello que no sea necesario mantener activado.
Si decides desconectar parte de la instalación eléctrica de tu segunda vivienda, no significa que tengas que apagar todos los interruptores del cuadro eléctrico. De hecho, hoy en día la mayoría de las viviendas tienen una instalación dividida en diferentes circuitos, por lo que puedes elegir qué zonas quieres mantener activas y cuáles puedes desconectar cuando te vas.
Por eso, antes de bajar los llamados “plomos”, es importante identificar qué controla cada interruptor. Algunos circuitos pueden desconectarse sin problema si no se van a utilizar, como los destinados a enchufes o determinados electrodomésticos, mientras que otros pueden necesitar mantenerse activos para que funcionen sistemas importantes de la vivienda.
Por ejemplo, si tienes una alarma, cámaras de seguridad, un sistema de riego automático o dispositivos inteligentes conectados a Internet, deberás mantener encendidos los circuitos que permiten su funcionamiento. Lo mismo ocurre con el frigorífico o el congelador si decides dejarlos en marcha durante tu ausencia.
En cambio, aparatos como el calentador de agua, el aire acondicionado o la calefacción pueden desconectarse si no es necesario que sigan funcionando, ya que pueden generar un consumo innecesario mientras la vivienda está vacía.
La clave está en hacer una desconexión selectiva: no se trata de cortar toda la electricidad, sino de mantener únicamente los servicios que realmente necesitas. De esta forma, podrás reducir el consumo energético de tu segunda residencia sin renunciar a la seguridad ni a la comodidad.
Gestionar correctamente el cuadro eléctrico no es la única forma de ahorrar en la factura de la luz de una segunda vivienda. De hecho, hay otros pequeños gestos que te pueden ayudar a reducir el consumo, a veces incluso en mayor medida.
Un buen aislamiento permite mantener una temperatura más estable en el interior y evitar que el aire acondicionado o la calefacción tengan que trabajar más de lo necesario. Revisar ventanas, persianas, puertas o posibles puntos por los que pueda entrar aire puede ayudarte a reducir el consumo energético durante tus estancias.
Si vas a pasar tiempo en la segunda residencia, aprovechar al máximo la iluminación natural permite reducir el uso de luz artificial. Además, sustituir las bombillas tradicionales por iluminación LED puede ayudarte a consumir menos electricidad, ya que necesitan menos energía y tienen una mayor vida útil.
Si cuentas con sistemas de climatización inteligentes, puedes programarlos para que la vivienda alcance una temperatura agradable justo antes de tu llegada, evitando dejarlos funcionando durante horas cuando la casa está vacía.
El buen estado de los electrodomésticos y sistemas de climatización influye directamente en su consumo. Limpiar filtros del aire acondicionado, revisar la caldera o comprobar que los aparatos funcionan correctamente ayuda a que trabajen de forma más eficiente y evita un gasto energético mayor.
No existe una única respuesta válida para todas las segundas viviendas. La decisión de apagar o no el cuadro eléctrico dependerá del tiempo que la casa vaya a permanecer vacía, de los sistemas que tenga instalados y de las necesidades de cada propietario.
En general, lo más recomendable es evitar dejar funcionando elementos que no aportan ningún beneficio durante la ausencia, pero sin desconectar aquellos dispositivos que garantizan la seguridad o el correcto funcionamiento de la vivienda. Una segunda residencia bien preparada antes de cerrar puede ayudarte a reducir consumos innecesarios y evitar sorpresas en la factura de la luz.
Por eso, antes de marcharte, dedicar unos minutos a revisar la instalación, comprobar qué aparatos necesitan seguir activos y adaptar el consumo a la situación real de la vivienda es una de las mejores formas de ahorrar energía. No se trata de apagarlo todo, sino de encontrar el equilibrio entre eficiencia, seguridad y comodidad.
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