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Un balcón o una terraza influye en la temperatura de una casa más de lo que parece. Su orientación, los materiales y la cantidad de sombra que proporcionan afectan a la radiación solar y al aire que llega a la vivienda, pudiendo hacer que algunas estancias se mantengan más frescas o acumulen más calor.
En balcones y terrazas, la sombra, la orientación y la profundidad determinan cuándo y cuánto sol alcanza la fachada. Los materiales influyen en el calor que acumulan las superficies, mientras que el cerramiento y aislamiento condicionan su paso entre el interior y el exterior.
Sigue leyendo para identificar cómo se comporta tu espacio exterior y qué medidas pueden ayudarte a aprovecharlo mejor durante todo el año.
Cuando la radiación solar entra a través de una ventana, parte de esa energía se transforma en calor dentro de la vivienda. Por eso, un balcón cubierto, un voladizo o la terraza del piso superior pueden resultar útiles si proyectan sombra sobre el cristal.
La Comisión Europea explica que "el sombreado influye en la cantidad de calor" que entra en un edificio. El IDAE incluye los balcones, porches, toldos, persianas y voladizos entre los elementos que pueden evitar ganancias de calor durante el verano.
La orientación indica en qué momento del día recibe sol un espacio exterior. También permite saber qué tipo de protección puede funcionar mejor. La guía europea Level(s) sobre confort térmico señala que ésta influye en el riesgo de sobrecalentamiento.
Como referencia general para una vivienda situada en España, podemos observar lo siguiente:
Los edificios cercanos, los árboles, la altura de la vivienda y la profundidad del balcón pueden modificar por completo las horas de sol.
Este rasgo condiciona la superficie de la fachada que queda cubierta y el tiempo durante el cual las ventanas permanecen a la sombra. También intervienen la orientación y la altura que alcanza el sol en cada estación.
Un balcón profundo puede proteger los cristales durante buena parte del verano. En invierno, esa misma estructura puede reducir la radiación que llega al interior.
Para comprobar su efecto, observa hasta dónde alcanza la sombra a diferentes horas y valora si necesitas complementarla con un toldo u otra protección móvil.
Los materiales del balcón o la terraza reciben radiación durante varias horas. Éstos pueden devolver parte de esa energía al ambiente y mantener caliente el espacio exterior incluso cuando el sol ya ha cambiado de posición.
El color también influye. Según la Guía práctica de la energía del IDAE, los tonos claros en paredes y techos exteriores reflejan una mayor parte de la radiación solar. Las superficies oscuras suelen absorber más energía.
Crear sombra sobre el pavimento, utilizar textiles claros o proteger las zonas cercanas a los cristales puede limitar el calentamiento. Las plantas también ayudan en puntos concretos mediante la sombra y la evapotranspiración, como explica la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Durante el invierno, el calor de la vivienda puede escapar por los encuentros entre el balcón y la fachada. Uno de los puntos más delicados se encuentra en la unión de la losa con el edificio, especialmente cuando interrumpe la continuidad del aislamiento.
Esta zona se conoce como puente térmico. El Código Técnico de la Edificación lo define como una parte que presenta una resistencia térmica menor. La muestra la importancia de mantener la continuidad del aislamiento.
Las paredes muy frías, las condensaciones y las corrientes de aire pueden indicar un problema en esta zona, en la carpintería o en las juntas. Un profesional podrá localizar su origen.
Una terraza acristalada crea un espacio intermedio entre la vivienda y la calle. Su comportamiento depende del tipo de vidrio, la orientación, el aislamiento y la ventilación.
Durante el invierno, el cerramiento puede proteger la fachada del viento y recibir calor del sol. En verano necesita sombra y una salida para el aire caliente.
La guía europea sobre confort térmico identifica las grandes superficies acristaladas sin suficiente protección solar entre los factores que aumentan el riesgo de sobrecalentamiento.
También conviene revisar los perfiles, los cierres y las juntas. Su deterioro puede facilitar el paso del aire y reducir la eficacia de la calefacción o la refrigeración.
Antes de realizar cambios, observa el espacio durante varios días. Estas medidas pueden ayudarte a entender y mejorar su comportamiento:
Un balcón o una terraza bien utilizados pueden ayudar a mantener una temperatura más agradable y a reducir el trabajo de los sistemas de climatización.
Con Yoigo Luz y Gas queremos ayudarte a comprender cómo cada parte de tu vivienda influye en el consumo y a utilizar la climatización de manera más eficiente. Puedes descubrir más contenidos en nuestra web o llamarnos al 900 622 700.